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Hasta hace apenas dos años,
casi nadie hablaba de la importancia de tener microbicidas
rectales como una necesidad tan urgente como la de contar
con microbicidas vaginales. Sin embargo, en la V Conferencia
Mundial sobre Microbicidas 2008 celebrada la última
semana de febrero en la capital de la India, Nueva Delhi,
se apreció los resultados de un esfuerzo de incidencia
política que ha logrado colocar estos microbicidas
en el centro del debate.
¿Por
qué es importante contar con un microbicida rectal?
Según Jim Pickett, presidente del grupo Internacional
de Activistas por un Microbicida Rectal (IRMA, en sus siglas
en inglés) es fundamental dado que el sexo anal es
una práctica muy extendida en todo el mundo (más
de los que se suele pensar) y no sólo reducida al grupo
de Hombres que tienen Sexo con Hombres (HSH), sino también
entre parejas heterosexuales. De hecho, en números
absolutos, en Estados Unidos hay 7 veces más mujeres
que practican sexo anal que hombres gays. Y seguramente lo
más preocupante: en todo el mundo, casi la totalidad
de las penetraciones anales se hacen sin protección.
Por
otra parte, es necesario tener en cuenta que, si algún
día se consigue comercializar un microbicida vaginal,
es muy probable que se acabe utilizando también para
las relaciones anales y, sin embargo, el ano y el recto son
muy distintos de la vagina. Por lo tanto, un producto que
sea seguro y eficaz en la vagina puede no ofrecer ninguna
protección ante el VIH o incluso aumentar el riesgo
de infección si se usa durante el sexo anal. De esta
forma, es fundamental, por una parte, hacer ensayos de seguridad
de los candidatos a microbicidas actualmente en estudio para
su uso anal y, por otra parte, investigar para conseguir un
microbicida rectal que sea seguro, eficaz y accesible para
todas las personas que lo necesiten.
Sin
lugar a dudas, la conferencia de Nueva Delhi cristalizó
el interés por los microbicidas rectales con, por ejemplo,
una sesión satélite en la que participaron más
de 100 investigadores y activistas, además de una cantidad
inédita de presentaciones relacionadas con estos productos.
Buena
parte de este éxito se debe al trabajo realizado por
organizaciones como IRMA. Este grupo de activistas reúne
a más de 700 personas de unos 40 países que
defienden la necesidad de contar con un microbicida rectal
y que buscan el acercamiento entre investigadores y activistas.
Entre
otras acciones, aprovecharon su presencia en Nueva Delhi para
presentar el documento “Less Silence, More Science”
(Menos Silencio, Más Ciencia) que se puede considerar
como una instantánea de la situación actual
del campo de los microbicidas rectales, así como una
invitación a asumir los retos que se presentan para
el futuro. Así, se pueden encontrar desde el contexto
de la pandemia del VIH con datos sobre prácticas anales
en todo el mundo, el estado actual de la investigación
en microbicidas rectales, hasta los objetivos alcanzados hasta
el momento gracias al esfuerzo comunitario y los objetivos
de futuro.
Primeros
ensayos
Un buen indicador de que los microbicidas rectales han entrado
en la agenda de los investigadores es que ya ha comenzado
el primer ensayo de seguridad (fase I) para determinar si
el gel basado en el componente activo UC-781 (un inhibidor
de la transcriptasa inversa no análogo de nucleósido
- ITINN) es seguro para su uso rectal. Se trata de un ensayo
que lleva a cabo la Universidad de California, Los Angeles,
desde mayo de 2007 y patrocinado por CONRAD y Instituto Nacional
de Salud (NIH, en sus siglas en inglés) de EE UU.
Este
estudio de fase I, a doble ciego, de reparto aleatorio y con
control, tiene tres objetivos principales. Evaluar la seguridad
y aceptabilidad del microbicida vaginal UC-781 en gel en concentraciones
de 0.1% y 0.25% frente a un placebo, cuando es usado en el
recto; determinar si el uso de este microbicida se asocia
con algún daño en la mucosa rectal; y determinar
la farmacocinética de UC-781 en el recto con el fin
de obtener datos sobre la absorción del producto, lo
que permitirá tener una previsión del impacto
de la aparición de resistencias en un futuro ensayo
con personas que viven con VIH. Los resultados de este estudio
que cuenta con la participación de 36 hombres y mujeres
no infectados por VIH se esperan para finales del 2008.
Este
estudio es el primero, pero no el último. En breve,
se espera el inicio de estudios de seguridad con otros dos
candidatos a microbicidas vaginales (PRO2000 y Vivagel), además
de la continuación de todos los demás estudios
actualmente en curso destinados, por ejemplo, a conocer más
a fondo las características de la mucosa rectal, el
proceso de infección por VIH en el recto o los efectos
de combinaciones de compuestos antirretrovirales en el recto,
como el estudio llevado a cabo en la Universidad de Londres
por Carolina Herrera, una investigadora española que
es parte del equipo del Dr. Robin Shattock.
El
primer paso ya se ha dado al lograr colocar los microbicidas
rectales en la agenda de muchas investigaciones y debates.
Ahora se trata de seguir trabajando para que se acelere la
investigación científica que permita, en un
futuro no lejano, contar con un microbicida seguro, eficaz
y accesible.
Fuente:
- IRMA. "Less Silence More Science, Advocacy to Make
Rectal Microbicides a Reality", 2008.
- Elaboración propia.
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