Laia Ruiz / 26.03.10
El tratamiento actual para la tuberculosis (TB) está francamente desfasado: régimen de cuatro fármacos, durante seis-nueve meses y con fuertes efectos secundarios. Del mismo modo, nos encontramos en un momento dulce de la investigación y desarrollo (I+D) de nuevos fármacos antituberculosos, con nueve candidatos en fase clínica y la cartera de productos más robusta de los últimos años. Por ello, los numerosos actores en el campo de la I+D han unido sus esfuerzos para conseguir no sólo mejores tratamientos sino un régimen más corto, potente y con menos efectos secundarios. |
Contamos con la cartera de tratamientos de TB en investigación más robusta desde la aprobación del último fármaco de primera línea que fue hace 40 años. El régimen terapéutico que se ha mantenido todos estos años es de cuatro fármacos (rifampicina, isoniazida, estreptomicina, pirazinamida, etambutol, a combinar) entre seis y nueve meses, y con efectos secundarios significativos.
Si se continúa con la actual estrategia de desarrollo de nuevos fármacos no existirá un régimen de primera línea completamente nuevo hasta dentro de 24 años. Y si los componentes actualmente en investigación se muestran efectivos en los plazos establecidos por los distintos ensayos, se aprobaría un nuevo fármaco antituberculoso cada seis años.
En 2008, la TB causó 1,8 millones de muertes y se registraron 9,4 nuevos millones de casos. Los casos de TB multi y extremadamente resistentes a fármacos (MDR y XDR respectivamente) se están multiplicando año tras año, en parte debido al abandono de los tratamientos obsoletos. Así, las herramientas existentes se muestran insuficientes para controlar la infección y esperar otros 24 años a tener un régimen mejorado que pueda responder mejor a las necesidades de millones de personas no es una opción aceptable ni realista.
Como respuesta a esta situación, ha nacido la iniciativa Camino Clave para los Tratamientos farmacológicos de la Tuberculosis(Critical Path to TB Drug Regimens CPTR),como una colaboración de gobiernos; compañías farmacéuticas; agencias reguladoras; donantes; academia; activistas y entidades cuyo objetivo es acelerar el desarrollo de nuevos regímenes terapéuticos que sean seguros y altamente eficaces con una duración menor.
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El trabajo que plantea CPTR se sustenta en unos principios básicos:
- la necesidad de compartir el conocimiento entre los distintos actores en la I+D de la TB;
- la promoción de nuevas aproximaciones reguladoras que faciliten la investigación de nuevas terapias y combinaciones para la TB;
- la colaboración y trabajo conjunto para testar los componentes candidatos y sus posibles combinaciones acelerando el proceso de desarrollo;
- explorar diferentes vías de financiación en el desarrollo de nuevas combinaciones terapéuticas para la TB;
- utilización de los sitios de ensayo clínico para TB ya existentes y creación de nuevos dónde se necesiten;
- y el apoyo a organizaciones y tomadores de decisiones clave para la obtención y acceso de las nuevos fármacos de TB para las personas que las necesiten.
Es un proyecto ambicioso, complicado y que requerirá del esfuerzo continuado y conjunto de las distintas partes. Sin embargo, frente a una enfermedad que mata a una persona cada 20 segundos, este esfuerzo se hace imprescindible: necesitamos un tratamiento adaptado a las personas que lo necesitan, adaptado a la realidad. |