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Vacunas del VIH
Autor: Planeta Salud
 

Existen varias estrategias para abordar el desarrollo e investigación de vacunas preventivas del VIH. Las estrategias actualmente seguidas no pueden provocar la infección de la persona porque no usan el virus entero ni vivo, sino que utilizan partes del virus copiadas en el laboratorio sintéticamente, lo que imposibilita su replicación una vez dentro del organismo. El objetivo de estas vacunas es estimular una respuesta humoral (anticuerpos) y/o celular (linfocitos T citotóxicos) frente a una eventual exposición al VIH y así reducir el riesgo de infección.

La comunidad científica muestra consenso en la necesidad de combinar varias vacunas siguiendo una estrategia de inmunización – refuerzo para mejorar la respuesta inmunitaria frente al virus.

Estrategias actuales en la I+D de vacunas preventivas del VIH
Vacunas de ADN
Este tipo de vacuna utiliza copias de un pequeño número de genes del VIH que se insertan en trozos de ADN llamados plásmidos. Los genes del VIH producen proteínas muy similares a las del verdadero VIH. Al introducir estos genes en el organismo, se induce una respuesta inmunológica protectora frente al patógeno completo con la activación de la respuesta humoral y celular, esta última por linfocitos T citotóxicos. Esto sucede porque los genes seleccionados entran en las células humanas donde utilizan la ingeniería de la misma para producir algunas proteínas del patógeno codificado por el gen. Cuando se ha producido la proteína. El sistema inmunológico reconoce un antígeno extraño y activa la respuesta inmunológica. El sistema inmunitario recuerda esta respuesta y queda preparado para repeler al verdadero patógeno ante una eventual exposición.

Vacunas de vector recombinante
Esta estrategia es similar a la que siguen las vacunas de ADN, sólo que los genes seleccionados son transportados por un virus o una bacteria que ha sido debilitado en el laboratorio. Este virus o bacteria se conoce como vector.

El vector, con los genes del ADN modificados en el laboratorio unidos a él, llevan el material genético hasta la célula humana. Una vez dentro, y como sucede en las vacunas de ADN, los genes utilizan la ingeniería celular para crear proteínas que activarán la respuesta inmunitaria.

La elección del vector es muy importante en esta estrategia, puesto que puede estimular una respuesta inmunitaria mayor. Sin embargo, y como se vio en el ensayo STEP, esta estimulación puede ser contraproducente si existe una elevada inmunidad preexistente al vector porque entonces las células T activadas están preparadas para repeler el virus o bacteria debilitadas y no el VIH. Si esto sucede y se produce una exposición real al VIH, el virus tiene más células diana que atacar y, por tanto, puede aumentar sensiblemente el riesgo de infección.

Vacunas de subunidades
Las candidatas creadas siguiendo esta estrategia contienen pequeñas partes del virus del VIH, normalmente pequeñas proteínas. Estas partes son las que actúan como antígeno, activando la respuesta inmunitaria. Por eso, el personal científico debe seleccionar las partes con mayor antigenicidad posible para que la respuesta inmunológica sea suficientemente fuerte como para evitar la transmisión del virus o reducir el avance de la enfermedad si la infección sucediese.

Las vacunas de subunidades buscan activar la creación de células B específicas para el virus del VIH. Estas células, una vez activadas, son las que producirían los anticuerpos específicos contra el antígeno. Los anticuerpos funcionarían en concreto contra la proteína utilizada en la elaboración de la candidata. Es decir, reconociendo una pequeña parte del virus (la subunidad escogida) podría neutralizar todo el patógeno una vez entrara en el organismo.

Dentro de las vacunas de subunidades, existen varios tipos:

- Vacuna de péptidos. Este tipo de vacunas están hechas con pequeñas partes de distintas proteínas del VIH, ya sean del envoltorio del virus o de su interior. Un péptido es un polímero –compuesto químico – formado por pocas unidades de aminoácidos unidos mediante grupos amida resultantes de la condensación de un grupo carbonílico y un grupo amina de dos aminoácidos (lo que se denomina enlace peptídico). Los péptidos se forman por hidrólisis parcial de las proteínas y pueden ser degradadas a aminoácidos.

- Vacuna de proteína de sub-componentes recombinante. A diferencia de la vacuna de péptidos, las partes de las proteínas seleccionadas para hacer la vacuna son más grandes y sólo se toman aquellas que están en la superficie del virus. Ejemplos de proteínas escogidas: gp120; gp140 o gp160, todas ellas producidas por ingeniería genética en el laboratorio. El procedimiento general para la obtención de una vacuna recombinante consiste en el aislamiento de un gen, su incorporación a un vector y su propagación en una célula huésped adecuada. El resto del proceso consiste en la purificación de la proteína y su unión a sustancias estabilizadoras y adyuvantes para obtener el producto final empleado como vacuna. La estrategia es muy similar a las vacunas de vector recombinante porque también utilizan un virus o bacteria debilitados para transportar el material genético seleccionado.

Bibliografía:

Diccionari enciclopèdic de medicina, de la Enciclopèdia Catalana.

Actualizado octubre 2008

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