Boletín |

¿Y dónde se encuentra Accra?
Autor: Planeta Salud
 

Este editorial tendría que haber analizado los resultados del III Foro de Alto Nivel sobre la eficacia de la ayuda celebrado el pasado septiembre en Accra (Ghana) y su relación con la salud mundial. Sin embargo, los acontecimientos alrededor de la crisis financiera nos han hecho replantear el contenido del mismo. Porque si en los últimos años se ha producido un cierto relajamiento en las contribuciones de los países ricos para promover el desarrollo de los países del Sur (a excepción de algunos estados como el español), la presente situación económica podría agudizar esta dinámica.

En las últimas semanas, el capitalismo internacional se ha visto tambaleado por las sacudidas de los mercados financieros. A la fallida de importantes entidades hipotecarias, bancarias y de seguros – destacados agentes del mercado del dinero – de Estados Unidos y Europa, le ha seguido el desplome de las bolsas de referencia y la caída de confianza entre inversores y acreedores de todo el mundo. Así las cosas, como agua en papel se extienden los desajustes, geográfica y sectorialmente, y se augura una época de estancamiento para los años venideros, tal y como expresa el informe sobre “Perspectivas Económicas Mundiales” publicado a principios de octubre por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Si es para abajo, el camino pendiente por el ciclo económico estremece a las personas que gobiernan las mayores empresas y estados. La preocupación se generaliza y los medios imprimen la magnitud de la tragedia por los efectos que tal embrollo podría causar en nuestras sociedades industrializadas. Estados Unidos y los estados de la UE establecen planes millonarios – Estados Unidos ha garantizado 520.388 millones de euros, el Reino Unido 510.000 millones, Alemania 500.000, Francia 360.000 y España 150.000, una suma de 2.040.388 millones de euros - para rescatar el circo financiero internacional.

Pero los desajustes de tal manera de gestionar la vida social y económica ya existían antes de las tan nombradas hipotecas basura o subprime. Ya habían personas y colectivos en situación de pobreza o pobreza extrema, situaciones que iban, y van, desde las dificultades para encontrar vivienda hasta el analfabetismo o la desnutrición o la elevada mortalidad materna e infantil o la imposibilidad de disponer de un sistema sanitario de calidad o de tener acceso a medicamentos y vacunas para tratar y prevenir las enfermedades prevalentes.

Existen iniciativas de países y de la sociedad civil que trabajan desde hace bastantes años para suavizar estos desajustes. Como la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas (2001), donde se establecieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio; la Conferencia de Monterrey sobre la financiación de la ayuda (2002); o la Declaración de París (2005) y los Foros de Alto Nivel, como el de Accra (septiembre, 2008), sobre la eficacia de la ayuda. En 2007, los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destinaron 76.266 millones de euros en forma de ayuda para el desarrollo.

En el Estado español, por ejemplo, un importante movimiento social ha trabajado desde los años ochenta y noventa para que España destine el 0,7% del PIB a la ayuda oficial para el desarrollo (no siendo esta cifra superior a los 10.000 millones de euros). Y ahora, sustraído el firme compromiso del Gobierno, trabajando para que dicho adeudo se convierta en realidad el 2012.

En general, todas estas iniciativas han estimado necesario un aumento sustancial de los recursos para promover el desarrollo socioeconómico en todo el mundo. En el campo de la salud mundial, para reducir el impacto de las pandemias de la pobreza (en particular el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria) se precisa un refuerzo de los fondos para mejorar los sistemas públicos de salud y la investigación y desarrollo de nuevas herramientas de prevención, tratamiento y diagnóstico. La Fundación Aeras para una vacuna de la TB estima que unos 130 millones de dólares serían suficientes para emprender ensayos de Fase III; con estos recursos podríamos disponer de una vacuna de la tuberculosis en 2016. Una cifra muy similar a los 100 millones de dólares que el Partenariado Internacional por los Microbicidas calcula que serán necesarios para llevar a cabo un ensayo de Fase III de un microbicida.

La admirable, precisa y rápida movilización de capital público para salvar el sistema financiero internacional contrasta con el ritmo digamos paciente de los recursos para mitigar la pobreza y el impacto de las pandemias. Y más que contrastar da cierto vértigo observar la diferencia entre las cantidades de las primeras partidas (cinco países garantizan 2.040.388 millones de euros para rescatar los mercados financieros) y las segundas (el mundo en su conjunto destinó 76.705 millones de euros para la ayuda al desarrollo en 2007).

Afortunadamente, escuchando las declaraciones de José Luís Rodríguez Zapatero en la Asamblea de las Naciones Unidas (26/09/2008) se espera que los compromisos adquiridos por el Estado en materia de cooperación para el desarrollo no se verán reducidos. Aunque, observando los recién presentados y en trámite de discusión Presupuestos Generales del Estado para el 2009, un aumento de la ayuda para el desarrollo del 2,2% respecto al curso pasado no parece suficiente para tal cometido.

Millones de euros

Planes de rescate financiero

Total ayuda 2006

Total ayuda 2007

Variación 2006/07

EEUU

520.388

17.414

16.097

-7,56

Reino Unido

510.000

9.219

7.341

-20,37

Alemania

500.000

7.722

9.077

17,56

Francia

360.000

7.844

7.356

-6,24

España

150.000

2.822

4.071

50,60

TOTAL
(ayuda mundial)

2.040.388

77.272

76.705

-0,73

Elaboración propia. Fuente: El País.

DerechosReservados ® Planeta Salud