La tuberculosis (TB) es una enfermedad que acompaña al ser humano desde hace milenios. Y aunque muchos la consideran una infección del pasado, una enfermedad de protagonistas de novelas románticas, sigue presente en el día a día de millones de personas. Cada día mueren 5.000 personas por TB, la mayoría en países en desarrollo. Sin embargo, la TB no es una cuestión exclusiva de los países del Sur: en Barcelona, por ejemplo, el pasado año se detectaron cerca de 500 casos de TB, alguno de ellos multiresistente a fármacos (TB- MDR).
Durante los días 17, 18 y 19 de noviembre la realidad de la TB fue ampliamente analizada en dos seminarios realizados en Barcelona. El primero, el XII Taller Internacional de Tuberculosis de Barcelona (UITB) reunió a personal sanitario de todo el globo para poner sobre la mesa las actuales problemáticas y retos entorno a esta enfermedad. El segundo, el seminario I+D de nuevos productos de salud en la respuesta integral a la TB, atrajo la participación de sociedad civil tanto nacional como internacional, comunidad científica y médica y representantes políticos. En ambos casos los objetivos eran similares: reflexionar sobre la TB y sus necesidades actuales y participar en un debate entorno a cómo responder a esta pandemia de la pobreza.
En los análisis y debates suscitados entorno a la TB en ambos encuentros había un elemento que se repitió constantemente como causa de la imposibilidad de controlar la enfermedad: la falta de recursos. Recursos económicos, políticos pero, sobre todo, de recursos sanitarios. Y es que la investigación biomédica en TB tuvo su punto álgido en la década de los 70 del siglo pasado, pero desde entonces ha habido una considerable quietud en todos los ámbitos. Así, las pruebas diagnósticas son las mismas que hace más de 100 años, la única vacuna para la TB, la BCG, es de principios del siglo XX y no ha habido cambios en el régimen terapéutico de primera línea (para la TB activa no resistente a fármacos) desde la aparición de la rifampicina (más información en Tuberculosis: nuevos retos para una vieja pandemia; Ante las resistencias, nuevos fármacos I/III; y Cómo sería una vacuna de la TB).
Así, las numerosas sesiones del UITB y la primera mesa del seminario sobre I+D hicieron un repaso tanto de los productos actuales de los que disponemos como de las necesidades que aún quedan para suplir. En la mesa del seminario participaron iniciativas internacionales y nacionales, públicas, privadas o público-privadas que actualmente trabajan investigando nuevos productos de salud para la TB.
Tratamientos para la tuberculosis

Fig. 1.Calendario de comercialización de fármacos de TB. De la presentación de Ciara Golstein, TB Alliance
En tratamientos, Ciara Goldstein –Especialista Superior en Política de TB Alliance- y David Barros –Coordinador de Química Médica II de GSK Tres Cantos- hablaron sobre los medicamentos que actualmente existen para tratar la TB y de los retos existentes para desarrollar nuevos fármacos igual o más eficaces, seguros, que puedan utilizarse también para las cepas de TB resistentes a fármacos y, sobre todo, que reduzcan el tiempo de tratamiento. Actualmente, una persona con TB activa ha de tomar una combinación de cuatro fármacos entre seis y nueve meses, pudiendo llegar al año en casos más complicados. Este largo periodo unido a los efectos secundarios que las medicaciones actuales producen hace que muchas personas abandonen la terapia antes de finalizarla, pudiendo desarrollar resistencia a los fármacos y aumentando la posibilidad de contagio a otras personas. Tanto TB Alliance como GSK Tres Cantos trabajan, en algunos casos conjuntamente investigando nuevos fármacos que solventen estos problemas.
Los representantes de ambas organizaciones convinieron que, aunque es un proceso complicado y largo, el desarrollo de nuevos fármacos más eficaces, seguros y que supongan menos tiempo de tratamiento traerá un beneficio directo para las personas con TB pero también en la salud pública de las sociedades y en la economía mundial: “Nuevos fármacos podrán tratar mejor las cepas resistentes de la TB, se pueden diseñar nuevos medicamentos que sean totalmente compatibles con los antirretrovirales del VIH/SIDA. Además, el desarrollo no sólo supondrá salvar millones de vida, sino también reducir los costes de tratamiento de la TB en un 65%” - añadió Ciara Goldstein, de TB Alliance.
Mejora del diagnóstico de tuberculosis
Por su parte, Gerd Michel, Oficial Superior de Tecnología de la Fundación para la Innovación de Nuevos Diagnósticos (FIND, en inglés), explicó qué existe actualmente en el mercado para el diagnóstico de la TB. Desde que en 1882 Robert Koch descubrió la bacteria de la TB a través de la microscopia simple se sigue utilizando este sistema. A través del microscopio, la sensibilidad está entre el 30 y el 60% lo que hace que se como mínimo un tercio de personas con TB no pueda ser diagnosticada a través de este sistema. A esto se ha de añadir que en muchas zonas donde la TB es endémica ni siquiera hay microscopios. Asimismo, el cultivo de muestras –sistema diagnóstico más eficaz- conlleva un proceso de cuarenta días. Aunque su resultado es definitivo algunas veces llega tarde.
En este contexto se mueve FIND en colaboración con otras entidades. Así, trabaja en la mejora de los sistemas diagnósticos existentes con el desarrollo de pruebas rápidas de baja tecnología parecidos a una prueba de embarazo –para ello se necesita encontrar los biomarcadores idóneos para detectar la presencia de la TB en orina, sangre o esputo-, mejoras tecnológicas en los microscopios que afinen la sensibilidad o la mejora del cultivo. En relación a esto último, FIND ha logrado desarrollar el cultivo líquido con el que se acorta el tiempo necesario para procesar una muestra y facilita las condiciones para hacerlo. De hecho, y como explicó Michel, en Lesoto y con la colaboración de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha introducido el cultivo líquido con éxito en un entorno de pocos recursos aumentando el número de pruebas diarias.
Las vacunas preventivas y terapéuticas
Finalmente, Nancy Hoffer –Responsible de Ensayos Clínicos de Aeras- explicó los retos en el campo de las vacunas preventivas. La BCG es la vacuna más extendida en el mundo y la que más se utiliza y, sin embargo, no ha tenido gran impacto en el control de la epidemia. Eso se debe al hecho de que su eficacia es muy limitada (tanto en el tiempo como en su actuación) y actualmente se utiliza porque reduce el riesgo de la TB pediátrica, sobre todo la meningitis por TB. De hecho la OMS recomienda la BCG en países donde la tasa de TB es superior al 4%. Sin embargo, esta vacuna descubierta en 1921, es inocua ante la TB pulmonar, el tipo de TB más frecuente.

Fig. 2. Esquema de los recursos necesarios para financiar la I+D de una vacuna de la TB, dividida por sectores. Plan Global para Detener la Tuberculosis/ AERAS
Hoffer explicó que uno de los mayores retos actuales para el desarrollo de una vacuna preventiva, reto extensible a otras áreas de I+D en TB, es la financiación. El Plan Global para Detener la Tuberculosis ha estimado que para desarrollar una vacuna de la TB se necesitan 2.000 millones de dólares, lo que cubriría la investigación básica, el descubrimiento, la preparación de los centros de ensayo, la realización de dichos ensayos y la fabricación de una vacuna si se mostrase eficaz y segura. En este momento, el agujero de financiación es de 1.000 millones de dólares.
El Doctor Pere Joan Cardona, Responsable de la Unidad de Tuberculosis Experimental del Hospital Germans Trias i Pujol –Hospital Can Ruti-, cerró la primera mesa del seminario hablando de la vacuna terapéutica que su equipo está desarrollando. Dicha vacuna, RUTI, que iniciará en breve un ensayo de Fase II, es una vacuna terapéutica diseñada para reducir el tratamiento de la infección latente de TB hasta un mes de tratamiento convencional más un mes de tratamiento con la vacuna. A diferencia de la BCG, esta vacuna está hecha con fragmentos de la micobacteria tuberculosis (Mtb) y no de otras bacterias de la misma familia.
Para desarrollar esta vacuna, el equipo de Cardona ha investigado en los últimos años la naturaleza de la infección latente por TB. Hasta ahora se pensaba que la TB permanecía inerte en el cuerpo de la persona durante varios años, activándose cuando el sistema inmunitario se debilitaba. Sin embargo, tras los estudios realizados en el Hospital Can Ruti, se ha demostrado que la Mtb continúa activa dentro del organismo, aunque a unos niveles más bajos de actividad, y la infección de tejidos es contínua. Eso explicaría que el tratamiento de TB latente, que utiliza la isoniazida, funcione ya que este fármaco actúa sólo en los bacilos activos, no en los latentes.

Fig.3. Esquema que explica la infección latente desde el punto de vista tradicional –o estático- y el nuevo punto de vista, el dinámico. Hospital Germans Trias i Pujol.
Las explicaciones de los distintos ponentes demuestran, una vez más, que la TB sólo podrá eliminarse si se acelera el desarrollo e investigación de nuevos productos de salud que respondan a las necesidades reales que crea dicha enfermedad. Sólo con una respuesta integral que comprenda el acceso universal a los productos ya existentes y a su vez la clara apuesta social, política y económica por la I+D de nuevos métodos diagnósticos, tratamientos y vacunas seguros, eficaces y universalmente accesibles, podemos llegar al compromiso de erradicar la TB en el 2050, lo que supondría un caso de TB por cada millón de personas. Actualmente, existen iniciativas en todo el mundo que trabajan para hacer esto una realidad. Sin embargo, sigue faltando un mayor compromiso de los gobiernos y administraciones públicas, pero también de la sociedad civil que asegure que se efectivamente este compromiso deje de ser un sueño. |