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Una emergencia mundial: Tuberculosis
Autor: Ernest Aibar
 

Nos encontramos ante una verdadera emergencia planetaria: la tuberculosis. Esta enfermedad, que acompaña a la humanidad desde hace milenios, está provocada por una bacteria, el bacilo de Koch, y normalmente afecta a los pulmones de las personas infectadas.

Según datos de la OMS, 1,7 millones de personas mueren por tuberculosis cada año: 5.000 personas mueren diariamente por la enfermedad, una persona muere cada 20 segundos. Un tercio de la población mundial tiene tuberculosis en estado latente (el bacilo de Koch está instalado en el organismo pero la enfermedad no está desarrollada ) y se calcula que una de cada diez personas con TB latente desarrollarán tuberculosis activa. De hecho, cada año se producen 9,2 millones de nuevas infecciones por TB. Además, desde hace un tiempo se están extendiendo los brotes de tuberculosis resistente a los fármacos. Son las llamadas MDR y XDR (TB multiresistente a los fármacos y TB extremadamente resistente a los fármacos, en sus siglas en inglés). Sólo un dato: la mortalidad de la TB XDR es cercana al 100%.

Encontramos dos factores primordiales de la expansión de la tuberculosis en las últimas décadas: la aparición y propagación del VIH/SIDA y el deterioro de las condiciones de vida en algunas regiones. Notar que el paso de TB latente a activa se produce cuando el sistema inmunológico de las personas infectadas se deprime.

Son notables las interconexiones entre el VIH y la TB. La TB es la principal infección oportunista y primera causa de muerte de las personas VIH positivas en todo el mundo. La co-infección puede resultar letal ya que las dos enfermedades atacan al sistema inmunológico. Anualmente se producen 200.000 defunciones a causa de la co-infección y además existen importantes incompatibilidades entre algunos de los fármacos para tratar las dos enfermedades; hasta el punto que se recomienda, en personas co-infectadas, suspender el tratamiento antirretroviral durante parte del tratamiento para la TB y reemprenderlo sólo cuando la TB está controlada y con un régimen de antirretrovirales compatible con los fármacos para la TB (lo que reduce el abanico de tratamientos disponibles).

Por otra parte, la tuberculosis es conocida como la enfermedad de la vulnerabilidad y está muy asociada a la pobreza y a la pobreza extrema: la desnutrición y las malas condiciones de vida alientan el avance de la pandemia. La distribución geográfica de la enfermedad demuestra que son los países en vías de desarrollo los que presentan un mayor índice de casos y de mortalidad a causa de la TB. También es destacable el aumento de la TB en países industrializados, como el Estado español, donde la marginación social y el aumento de las situaciones de pobreza en algunos lugares (el llamado cuarto mundo) también están incidiendo en el aumento y propagación de la epidemia.

Por otro lado, la TB merma las capacidades de desarrollo de los países más afectados. Ya que reduce el número de personas en disposición de trabajar e incide en las capacidades de producción de riqueza. Por lo tanto, la tuberculosis también es generadora de pobreza.

El siguiente mapa muestra el impacto mundial de la TB. Los países marcados representan el 80% de los casos de tuberculosis en todo el mundo, según Stop TB Partnership.


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Esta situación precisa de una respuesta inmediata. Respuesta que pase por la adopción de una estrategia comprehensiva de actuación en TB, VIH/SIDA y  malaria, las tres pandemias de la pobreza. Además, parece una buena opción, para mitigar el impacto de la TB, promover el desarrollo socioeconómico de los países más afectados y dotar de capacidades estructurales a estos países a través del fortalecimiento de los sistemas públicos de salud. Finalmente, es muy importante mejorar las opciones de diagnóstico, tratamiento y prevención de la tuberculosis, ya que muchos de los productos de salud existentes resultan poco o muy poco eficaces para dar respuesta a la enfermedad.

Para articular esta respuesta es necesario mejorar la movilización social y política entorno a la tuberculosis. Y es que la TB es una enfermedad olvidada que extrañamente no se encuentra en el centro de las preocupaciones sociales y políticas.
También resulta primordial la movilización de los recursos adecuados para dar respuesta a la enfermedad. Unos recursos proporcionales a la magnitud e impacto que globalmente ocasiona la TB.

Según el análisis del Grupo de Acción en Tratamientos (TAG en inglés), Analysis of TB funding trends (2008) las necesidades financieras para la investigación biomédica en TB se estiman por lo menos en 2.000 millones de dólares anuales. Pero en 2007 la financiación mundial a la I+D en TB no alcanzó los 500 millones de dólares, menos de una cuarta parte de la estimación planteada por TAG.

Estas cifras contrastan y en cierto modo parecen ridículas si las comparamos con las cantidades que los países más ricos han garantizado para salvar el circo financiero internacional. Sólo España ha asegurado 150.000 millones de euros, 190.000 millones de dólares, para las entidades financieras. Y esta cifra es 95 veces superior que la cantidad mundialmente necesaria para mejorar la I+D en TB.

Bibliografía:
Analysis of TB funding trends (2008) de Grupo de Acción en Tratamientos. Estados Unidos.
http://www.stoptb.org/countries

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