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La política de cooperación de la UE y la salud mundial
Autores: Ernest Aibar y Marion Zibelli
 

El texto siguiente describe y analiza la política de cooperación de la UE, poniendo énfasis en los aspectos relacionados con la salud mundial. Se trata de una aproximación a los esfuerzos de la UE para el desarrollo internacional, una exposición de los recursos y los actores implicados en la ayuda al desarrollo europea.

En contexto

Europa es el mayor proveedor de ayuda para el desarrollo ya que sus aportaciones representan más de la mitad de las donaciones mundiales. Según datos del Comité de Ayuda para el Desarrollo (CAD), en 2007 estados miembros de la Unión Europea (UE) destinaron 62.100 millones de dólares en ayuda oficial para el desarrollo (el 0,38% del PIB). Por su parte, Estados Unidos destinó 21.800 millones de dólares en el mismo año.

Una parte de estos recursos es gestionada individualmente por los 15 países miembros de la UE y el CAD a través de sus respectivas agencias de cooperación internacional. Otra, que representa la sexta parte, se gestiona directamente desde la Comisión Europea: es la política de cooperación de la UE.

Esta política representa uno de los ejes fundamentales de la acción exterior comunitaria. Ya en el Tratado de Roma (1957) se creó el Fondo Europeo de Desarrollo, principal instrumento financiero de la política de cooperación, y seguidamente tuvieron lugar los sucesivos convenios de Yaundé (1963-1975), Lomé (1976-1999) y Cotonou (2000) que establecen acuerdos comerciales y relacionados con la ayuda para el desarrollo entre la UE y los países de África Caribe y Pacífico (ACP).

Varios motivos inducen el despliegue de la UE en materia de cooperación para el desarrollo. Está generalizada la idea de que, para ganar peso en la escena mundial, es preciso que Europa utilice instrumentos de poder blando como la cooperación social y económica. Además, se observa que los principales receptores de la ayuda (ACP – África, Caribe y Pacífico - u otros) son las antiguas colonias de los estados europeos: cooperar para el desarrollo de estos países del Sur puede estar en sintonía con los intereses geoestratégicos, comerciales y culturales de las antiguas metrópolis. Por otra parte, la sociedad civil ha sido determinante para que la solidaridad internacional y la promoción mundial de los derechos humanos se instalen en la cultura democrática europea y esto se traduce, entre otras cosas, en el despliegue de las políticas de ayuda para el desarrollo (la comunitaria incluida).

La UE, además de disponer de una estructura y recursos propios para desarrollar su política de cooperación internacional, produce un efecto directo sobre las políticas de los estados miembros. En los Consejos de la UE se establecen posicionamientos comunes y directrices generales y se coordinan los esfuerzos en materia de cooperación para el desarrollo. A su vez, los estados pueden influir en las tendencias de la UE mediante las Presidencias de turno de la UE o el Comité de Representantes Permanentes (COREPER).

La política europea de cooperación y la salud mundial

La Comisión Europea es responsable de la dirección y ejecución de la política de cooperación para el desarrollo de la UE. Los recursos de esta política, los fondos de la ayuda europea, surgen principalmente del Fondo Europeo de Desarrollo, que destinará 22.682 millones de euros para el periodo 2008-2013.

En el 2007, la UE (los estados miembros y la Comisión) destinó 46.400 millones de euros para la Ayuda Oficial al Desarrollo, un 0,38% de su PIB. En términos de salud mundial, Europa apoya instrumentos de financiación innovadores como los Advance Market Commitments, International Finance Facility for Inmunisation y UNITAID.

Los departamentos competentes en materia de cooperación y salud mundial son varios.

Dirección General de Desarrollo
Dirección General de Desarrollo – pertenece al departamento de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, dirigido por el comisario Louis Michel. Se ocupa de planificar y trazar las líneas directrices de la política de cooperación europea a través de programas temáticos que pretenden reforzar el impacto de la acción de la Comunidad Europea y ayudar a los países miembros a conseguir los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Uno de ellos es Investing in People (“Invertir en las Personas”), un instrumento que permite dar apoyo a los programas destinados al desarrollo humano y social y en el que la salud (incluido el abordaje del VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis) es un sector clave.

Otro punto destacable es que el VIH/SIDA es una temática transversal en la política de esta Dirección General y sus áreas de intervenciones.

Este organismo parte del posicionamiento común del Consenso Europeo de Desarrollo (2006), adoptado por el Consejo Europeo y los países miembros además del Parlamento Europeo, con su Comisión para la Política sobre Desarrollo de la Unión Europea, y la Comisión Europea. Este documento refleja la voluntad europea de eliminar la pobreza y trabajar para la consecución de los ODM.

Este posicionamiento reitera la intrínseca relación entre salud y pobreza, y resalta la importancia de reforzar los presupuestos de salud de los países receptores, el fortalecimiento de los sistemas públicos de salud, el acceso a fármacos, la promoción de la salud y los derechos sexuales, el apoyo a las iniciativas y fondos mundiales que contribuyen a la consecución de los ODM y el abordaje del VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis. De nuevo, el VIH/SIDA en particular se presenta como un aspecto que ha de ser transversal en todas las intervenciones.

De forma paralela a este posicionamiento, la Comisión aprobó el mismo año un documento en el que se establecen directrices para mejorar las intervenciones de la UE y los países miembros en relación con el VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis en el mundo en desarrollo. Se trata del Programa Europeo de Acción para Responder al VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis a través de la Acción Externa (2007-2010), en el que se incluye la importancia de desarrollar nuevas herramientas terapéuticas y preventivas (incluidas vacunas y microbicidas), de crear nuevos incentivos para implicar a la industria privada en esta búsqueda, y de dar apoyo a los partenariados público-privados para acelerarla. Entre las iniciativas promovidas en este documento, se encuentra también el Programa de Países Europeos y en Desarrollo sobre Ensayos Clínicos (EDCTP, en sus siglas en inglés), un proyecto financiado por la Comisión Europea y los países miembros (entre ellos, España) con el fin de desarrollar capacidades en países en desarrollo que permitirán llevar a cabo ensayos clínicos de productos de salud para responder al VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis.

EuropeAid
EuropeAid, Oficina de Cooperación de la UE – pertenece al departamento de Relaciones Exteriores y Política de Vecindad, dirigido por la comisaria Benita Ferrero-Waldner. Esta oficina, en colaboración con la sociedad civil, organismos multilaterales y otras instituciones de la UE, se ocupa de la implementación y ejecución de la ayuda europea.

La consecución de los ODM es una prioridad para esta oficina. Entre sus sectores específicos de intervención se encuentran la pobreza, el hambre, el medio ambiente, los derechos humanos, la educación y la salud. EuropeAid considera que la salud es un elemento clave para el crecimiento económico y el desarrollo puesto que los problemas de salud son a la vez causa y consecuencia de pobreza.

Aunque esta oficina reconoce que las intervenciones específicas para responder a enfermedades como la malaria, la tuberculosis y el VIH/SIDA son muy necesarias, apuesta por una visión integral que solamente se podrá implementar reforzando los sistemas locales de salud. En este contexto, EuropeAid ha desarrollado el programa Good Health for All (“Buena Salud para Todos/as”), que responde a la falta de personal en los sistemas públicos de salud en países en desarrollo, con un especial énfasis al abordaje del VIH/SIDA, la malaria y la tuberculosis, así como la salud sexual.

Los otros departamentos implicados
Otros departamentos de la Comisión Europea, pese a no gestionar directamente la ayuda para el desarrollo, trabajan en iniciativas relacionadas con la salud mundial. Se trata, especialmente, de organismos vinculados con la investigación y el desarrollo de nuevos productos de salud para mitigar el impacto de las enfermedades de la pobreza y promover el desarrollo de países del Sur.

El departamento de Ciencia e Innovación dispone de un área de trabajo dedicada a promover la investigación y desarrollo de productos de salud. Es de este departamento que depende el EDCTP.

Además de la Comisión, el Consejo de la UE delibera y marca las pautas de la cooperación internacional europea. Aquí, los protagonistas son los estados miembros de la UE, que coordinan e intentan armonizar sus respectivas políticas de cooperación para el desarrollo y establecen las estrategias y posicionamientos generales que la Comisión va a emprender en la materia.
Son de destacar los esfuerzos de algunas presidencias estos últimos años, como la irlandesa y la holandesa, para introducir la salud mundial, y en particular el VIH/SIDA, en la agenda del Consejo. La presidencia irlandesa en particular mostró un liderazgo sin precedente en esta área al organizar una serie de reuniones de alto nivel en el curso del 2004 que permitieron poner la cuestión del VIH/SIDA en Europa y el mundo en desarrollo en el punto de mira de la actualidad europea. Parece que tanto la presidencia eslovena, que acabará el próximo junio, como la francesa, que seguirá en turno hasta el mes de diciembre, volverán a introducir el tema de la cooperación en el debate europeo, aunque no está seguro que la salud tenga un sitio destacado en las discusiones.

En conclusión

Se observa un aumento sostenido de la ayuda europea al desarrollo en los últimos años. La Comisión prevé que, siguiendo los compromisos de la Cumbre de Monterrey (2002), la UE destine para el 2015 el 0,7% de su PIB a la Ayuda Oficial para el Desarrollo.

Sin embargo, se aprecia un ligero descenso de la ayuda en el año 2007. Mientras que la ayuda aumentó más de un 30% en los años 2004 y 2005, llegando al récord histórico de 47.700 millones de euros (0,41% del PIB) en el año 2006, en el 2007 los fondos cayeron: 46.400 millones de euros o un 0,38% del PIB.

Existe el riesgo que la desaceleración de la economía mundial contribuya a una más considerable reducción de la ayuda para el desarrollo. Por otro lado, también existe la posibilidad que las autoridades europeas se vean tentadas a usar las políticas de cooperación para el desarrollo para intereses relacionados con la política de inmigración. De ser así, la ayuda al desarrollo se podría alejar de los Países Menos Adelantados y la UE se distanciaría de los acuerdos suscritos en Monterrey.

En lo que respecta al sector salud resultan de interés las sinergias que la Comisión promueve entre los programas de ayuda y la investigación y desarrollo de nuevos productos de salud. Efectivamente, apostar por una doble estrategia - fortalecer sistemas públicos de salud de los países Sur y fomentar la investigación biomédica alrededor de las pandemias de la pobreza – es la opción más acertada. Además, el modelo de investigación que sigue Europa supone una buena oportunidad para el desarrollo de los países del Sur: EDCTP capacita estructuralmente a los países en vías de desarrollo en asociación con los países de la UE.

Ahora bien, para que los esfuerzos de las políticas de cooperación europeas tengan efecto, deberían estar en sintonía y tener coherencia con el resto de políticas comunitarias. Si una de las líneas básicas de la política de desarrollo de la UE es el fortalecimiento institucional de los sistemas públicos de salud parece contradictorio que las autoridades comunitarias o sus estados miembros fomenten la fuga de cerebros (como médicos o investigadores) de los países en desarrollo. Además, la política comunitaria de inmigración, actualmente en gestación, parece que va a potenciar todavía más esta situación al tratarse de un sistema que permite la entrada de inmigrantes a Europa en función de sus estudios y calificación.

Por otro lado, se observa que hay una falta de continuidad entre los esfuerzos y las temáticas que cada Presidencia dedica a la salud mundial y a la cooperación para el desarrollo. Según el país que ocupe la Presidencia de la UE estos temas tendrán una mayor o menor importancia y esto afecta al desarrollo de la política.

Para el 2010, dado que el Estado español está dedicando numerosos esfuerzos para mejorar y aumentar la ayuda al desarrollo, se espera que en la Presidencia Española de la UE la cooperación internacional y la mejora de la salud mundial sean aspectos relevantes.

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