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Necesitamos nuevos productos sanitarios: I+D, como parte de la respuesta integral 
Autor: Planeta Salud
 

No es ninguna novedad que cada día hay más personas que adquieren y viven con VIH/SIDA, TB y malaria. La mayoría en países del Sur, lo que impide su desarrollo socioeconómico y, a su vez, repercute negativamente en la respuesta a las tres enfermedades. Los tratamientos y métodos preventivos existentes se demuestran poco efectivos para revertir el impacto de estas tres enfermedades, sobre todo porque el acceso no está garantizado y las formulaciones no son siempre las adecuadas para las condiciones de la zona. Necesitamos nuevos instrumentos que permitan reducir el impacto de las tres enfermedades porque los actuales productos sanitarios y mecanismos económicos se muestran insuficientes.

Las herramientas terapéuticas y preventivas que existen no se han mostrado suficientes para detener el avance e impacto de las tres enfermedades de la pobreza. Cada día se producen miles de nuevos casos y miles de muertes relacionadas con el VIH/SIDA, la TB y/o la malaria. La falta de sistemas públicos de salud fuertes y con el material y personal suficiente, la falta de acceso a los métodos de prevención, diagnóstico y tratamiento (muchos de ellos, como por ejemplo en el caso de la TB, obsoletos y con graves efectos secundarios). La búsqueda de nuevos productos sanitarios que cubran estas necesidades es esencial para que se perciba un cambio significativo en las epidemias. Es necesario y urgente replantearse la estrategia hasta ahora utilizada. Investigar nuevos medicamentos adaptados directamente a estas sociedades sería un gran paso para ayudar a revertir el impacto de estas enfermedades, pero también diseñar tratamientos más cortos que favorezcan la adhesión y garantizar su acceso universal.

Ante la aparición de resistencia a fármacos las opciones terapéuticas para estas tres enfermedades se ven enormemente reducidas. Normalmente, las personas que viven con VIH/SIDA, malaria o TB en los países en desarrollo tienen mayor acceso a tratamiento de primera línea. Pero, ¿qué pasa cuando viven con una cepa resistente a estos fármacos? Los medicamentos de segunda y tercera línea son más costosos de conseguir, por precio y distribución, pero también porque hay menos tipos. Desarrollar medicamentos que suplan estas necesidades es importante: más familias de fármacos, con menos efectos secundarios, más baratos y con formulaciones adecuadas. Quizá parezca imposible, pero no lo es. Porque lo que realmente se necesita es un fuerte compromiso político y económico.

Un ejemplo de que el compromiso y el esfuerzo pueden suponer un cambio es la vacuna de la malaria. La malaria lleva milenios acompañando a la humanidad. Sin embargo, afecta en más medida a los países en desarrollo. Hasta que no existió el firme propósito de mitigar y revertir su impacto, pocos avances se hicieron en tratamientos o en prevención. En los últimos años esta tendencia ha cambiado y se ha apostado por la I+D. Si bien es cierto que queda camino, se ha avanzado mucho. Actualmente, existen varias candidatas a vacunas de la malaria muy prometedoras, con una efectividad parcial de hasta el 80%.

La farmacoresistencia  no es el único reto existente. En el mundo cada vez hay más personas que viven coinfectadas por el VIH y la TB y los tratamientos de ambas enfermedades son incompatibles. Así, la TB es una de las primeras causas de muerte en las personas con VIH o que han llegado a desarrollar SIDA. Y nuevamente se hace evidente la necesidad de investigar nuevos fármacos, nuevas opciones terapéuticas que ayuden a mejorar la salud de las personas que viven con ambas enfermedades.

La obtención de nuevos productos ha de ir acompañada de un verdadero interés en que lleguen a las personas que los necesiten. El Fondo Global para el VIH/SIDA, la TB y la malaria aporta recursos económicos para facilitar la distribución de fármacos; la Alianza GAVI trabaja para garantizar el suministro de todo tipo de vacunas. En la parte económica, existen mecanismos para acelerar la I+D, como los Compromisos de Mercado por Adelantado (AMC, en sus siglas en inglés). Los AMC son un mecanismo innovador para la producción y distribución de vacunas no existentes. A través de donaciones multilaterales por adelantado se pretende fortalecer los mercados de los países en desarrollo, subvencionar su demanda de vacunas y garantizar un precio de mercado justo, bajo y acordado. Es necesario que continúen estos esfuerzos.

Únicamente con los medicamentos y métodos de prevención actuales no se está limitando el impacto de estas tres enfermedades, y eso es una evidencia. Es necesario que el acceso a los tratamientos y productos preventivos existentes sea real, pero además debe ampliarse el abanico de intervenciones para garantizar que todas las personas viviendo o en riesgo de adquirir el VIH/SIDA, la malaria y/o la TB no se quedan sin opciones. La I+D de productos sanitarios es una clave más dentro de la respuesta comprehensiva a los problemas sanitarios mundiales. 

La I+D está cada vez más en la agenda política. Prueba de ello es la creación del Ministerio de Investigación y Desarrollo por parte del Gobierno español en esta IX Legislatura. Este nuevo ministerio tiene como objetivo impulsar la I+D, asegurando los recursos humanos y económicos necesarios para poner al estado español en la cabeza de la investigación, el desarrollo y la implementación de nuevas tecnologías (no sólo relacionadas con la salud). Existen iniciativas desde hace años con este mismo objetivo (a veces co-financiadas por el gobierno), como son el Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB, véase la entrevista de Robert Pool y el artículo sobre malaria de este boletín), el Centro Catalán de Investigación y Desarrollo de vacunas para el SIDA (HIVACAT), el Instituto de Salud Carlos III o el Hospital de Can Ruti, con investigaciones en una vacuna preventiva y terapéutica para la TB (véase este artículo del boletín anterior). Todos estos centros de investigación llevan años trabajando aquí para dar una respuesta global al VIH/SIDA, la malaria y la TB. Los mayores avances se han visto cuando el compromiso político internacional y nacional se ha hecho evidente.
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