Boletín | |
||
| ¿Por qué trabajar en VIH/SIDA, tuberculosis y malaria? Autora: Marion Zibelli |
||
“Repuesta integral”, “estrategia comprensiva”, “coordinar esfuerzos”, son términos que se utilizan cada vez más frecuentemente cuando se habla de soluciones para mitigar el impacto del VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria. Esta terminología no solamente se refiere a la promoción del conocido eje prevención-cuidados-tratamiento para cada una de estas tres enfermedades. En efecto, hoy en día se están acercando las estrategias destinadas a responder a estas tres enfermedades y se defiende un abordaje integral de las tres pandemias. Sin ello, perderemos muchas oportunidades para ofrecer soluciones globales a estos problemas de salud globales. El VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria son las tres enfermedades más extendidas del planeta y que más afectan a los países en desarrollo. Allí, el impacto de estas tres pandemias es demoledor y a lo largo de estos últimos años hemos visto como muchos países que habían conseguido avanzar en su desarrollo retrocedían de forma contundente a causa de éstas. La salud no es el único aspecto puesto en jaque. También lo son otros indicadores del desarrollo, como el bienestar económico, la educación, y la seguridad, debilitados por las consecuencias de estas enfermedades que cada año causan la muerte de millones de personas y ponen a millones más en situación de vulnerabilidad extrema dada la escasez de recursos que permitan controlar el avance de la enfermedad en las personas afectadas por el VIH/SIDA, la tuberculosis y/o la malaria. Sabemos que para reducir el impacto de cada una de estas tres enfermedades, la respuesta pasa necesariamente por promocionar el acceso a las estrategias terapéuticas existentes, como los fármacos antirretrovirales en el caso del VIH/SIDA, pero también por aumentar los esfuerzos actuales en prevención y mitigar el impacto social que están teniendo en las poblaciones afectadas. Ahora bien, también sabemos que esto no es suficiente y que se ha de mejorar estas estrategias o encontrar otras nuevas, más eficaces, y facilitar su acceso a las personas que más las necesitan para empezar a observar cambios durables. En este sentido el mensaje de que es imprescindible apoyar la I+D en nuevas tecnologías para la salud ha calado, y en el mundo va aumentando el apoyo a la búsqueda de soluciones innovadoras como las vacunas terapéuticas del SIDA y de la tuberculosis o las vacunas preventivas del SIDA, de la tuberculosis y de la malaria, así como los microbicidas (véase el Especial sobre Microbicidas en esta edición de Salud Y Desarrollo), los tratamientos de profilaxis, los nuevos métodos de diagnóstico, o el desarrollo de nuevas clases de medicamentos más eficaces contra el desarrollo de resistencias y más adaptados a las necesidades de los países en desarrollo. Es esta denominada “respuesta integral” que verdaderamente permitirá atajar el avance de cada una de estas tres enfermedades. Pero esto tampoco es suficiente. Otra cosa que sabemos es que las tres enfermedades se potencian mutuamente, sobre todo en los países más afectados, y han de abordarse como un conjunto. Que si conseguimos mitigar una de ellas pero no otra, los avances conseguidos serán insuficientes e incluso puede que con el tiempo se reviertan. Esto lo han entendido las iniciativas en marcha para desarrollar nuevas respuestas al VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria, que están fomentando sinergias en el mundo entero para que las respuestas en el terreno se acerquen y se coordinen con el fin, también, de potenciarse mutuamente. Estas iniciativas, que funcionan con un modelo de asociaciones público-privadas, en la mayoría de los casos son organizaciones sin ánimo de lucro cuya misión es acelerar la búsqueda de productos para la salud seguros, eficaces y accesibles universalmente. Es el caso, entre otros, de la Iniciativa Internacional por la Vacunas del SIDA (IAVI, en sus siglas en inglés), el Partenariado Internacional por los Microbicidas (IPM, en sus siglas en inglés), la Iniciativa para una Vacuna de la Malaria, la Fundación Mundial Aeras para la Vacuna de la TB (Aeras) o la Fundación para el Desarrollo de Instrumentos de Diagnóstico Innovadores (FIND Diagnostics). Algunos ejemplos de estos acercamientos se encuentran en la búsqueda de vacunas del SIDA y de microbicidas: en países como Kenia y Suráfrica, IAVI e IPM ya comparten datos y conocimientos que permitirán acelerar sus investigaciones. En la ciudad de Chennai, en la India, los esfuerzos de IAVI han hecho avanzar la investigación de vacunas del SIDA pero también han permitido ofrecer respuestas a la tuberculosis al llevarse a cabo los ensayos de vacunas de IAVI en el centro de investigación en tuberculosis de esta ciudad, que se ha podido renovar gracias a los recursos aportados por esta organización internacional. Otro ejemplo es el de Aeras y la Iniciativa Surafricana para una Vacuna del SIDA (SAAVI, en sus siglas en inglés) en Suráfrica, que están trabajando juntas para compartir centros de estudio y así optimizar sus recursos y conocimientos. Finalmente, sabemos que desde el año pasado el Centro de Investigación en Salud de Manhiça gestionado por la Fundación Clínic de Barcelona y dirigido por Pedro Alonso – y conocido internacionalmente por coordinar el estudio de un concepto muy esperanzador de una vacuna de la malaria dentro de un programa de investigación publico-privado que recibe el apoyo de la AECI-, está colaborando con la Iniciativa para una Vacuna de la Malaria y la Fundación para el Desarrollo y la Cooperación en Mozambique para facilitar la puesta en marcha de ensayos de microbicidas en este mismo centro. Estos esfuerzos para crear sinergias entre las respuestas a las tres enfermedades han de reflejarse también en las políticas de cooperación para el desarrollo del Estado español. Las recientes elecciones nos ofrecen un nuevo panorama en el que se habrá que trabajar para impulsar la adopción de una respuesta integral tanto para el VIH/SIDA, como para la tuberculosis y la malaria, a la vez que un abordaje conjunto de las tres enfermedades (véase el Especial sobre Elecciones 2008 en esta edición de Salud Y Desarrollo). |
||
|