Debido a la baja eficacia de la BCG (véase artículo Más allá de la BCG: vacunas para dar respuesta a la TB) la tuberculosis (TB) sigue siendo una de las enfermedades con una tasa de mortalidad y morbilidad más elevadas. Desde que en 1993 la Organización Mundial de la Salud calificó la TB como “emergencia sanitaria global” los esfuerzos para encontrar una nueva vacuna se han visto intensificados, con más de 200 candidatas en la cartera de los equipos científicos.
Las vacunas son compuestas de antígenos que, una vez dentro del organismo, estimulan una respuesta inmunológica. Gracias a esta primera estimulación, el cuerpo está preparado para reconocer y repeler patógenos similares y, así, evitar la enfermedad cuando haya una exposición real. La respuesta inmunitaria puede ser una respuesta celular, si estimula la proliferación de células T, o una respuesta humoral, si provoca la aparición de anticuerpos específicos contra dicho patógeno. Este producto de salud es un elemento clave en el control de enfermedades y epidemias, como demuestra la erradicación casi por completo de la polio en el mundo, gracias a su alta eficacia y a su distribución casi universal.
En el caso de la TB, la única vacuna que existe actualmente es la Calmette-Guérin (BCG) descubierta en los años veinte del pasado siglo. La BCG se prepara a partir del Mycobacterium bovis (M. Bovis), la bacteria que causa la tuberculosis bovina. A través de cultivos artificiales sucesivos, esta micobacteria pierde su virulencia y capacidad infecciosa pero mantiene la capacidad de inducir una respuesta inmunológica. El impacto de esta vacuna en la epidemia de TB es limitada: la efectividad varía entre el 0 y el 80% y la inmunidad que proporciona dura entre 10 y 20 años. Además, la BCG no se debería administrarse a personas ya infectadas o con sistemas inmunológicos deprimidos (por ejemplo, personas que viven con VIH). En el caso de las nuevas vacunas para la TB, la comunidad científica prevé que serán necesarias como mínimo dos: una dirigida a personas no infectadas por el bacilo (recién nacidos y lactantes, sobretodo) y otras para personas que ya viven con éste.
Nueva generación de vacunas
Una de las causas de que la TB siga siendo una enfermedad altamente prevalente es el poco conocimiento sobre el Mycobacterium tuberculosis (Mtb), causante de la enfermedad en seres humanos. Tampoco se conoce su interacción con el sistema inmunológico de las personas. Por ello, en el último decenio se ha profundizado tanto en el conocimiento del genoma del Mtb cómo en la respuesta del sistema inmunitario. Ahora se sabe que actúan distintos grupos de células T dependiendo de si la enfermedad está en fase aguda (entonces actúan los CD4) o en la fase crónica (donde actúan con más fuerza los CD8). La BCG no es capaz de inducir suficientes CD8, lo que explica su baja eficacia.
Esta profundización en el conocimiento de la estructura genética y la reacción del sistema inmunitario ha hecho que se acelere el desarrollo de nuevas vacunas. Algunas de estas vacunas se basan en microorganismos vivos, como la tradicional BCG. Otras candidatas se han centrado en extraer parte del material genético del Mtb, el ADN o proteínas de fusión (a través de las cuales, la bacteria de la TB consigue adherirse a las células humanas) para mejorar la respuesta inmunológica.
Vacunas vivas atenuadas
Son las vacunas que se basan en el patógeno vivo, modificado genéticamente para que pierda virulencia o para que le sea muy difícil causar la enfermedad. En la investigación de este tipo de vacunas, existen varias estrategias a seguir:
BCG recombinante (rBCG)
Son vacunas que se basan en la BCG o que siguen utilizando el M. Bovis. El objetivo es mejorar la actual vacuna con la inclusión de nuevo material genético de la bacteria o nuevas combinaciones de proteínas para mejorar la respuesta inmunológica. Es decir, que durante los cultivos sucesivos no pierdan vigor algunos genes que pueden provocar una respuesta inmunitaria más fuerte. Los equipos de investigación intentan seleccionar los genes que activen de forma eficiente y rápida la producción de CD4 y CD8 o que ayuden a provocar la apoptosis de las células infectadas.
Vacunas vivas atenuadas a partir del Mycobacterium tuberculosis (Mtb)
A diferencia de las anteriores, estas vacunas se basan en el Mtb y no en la versión bovina de la enfermedad. Como se hizo para conseguir la BCG, la Mtb se cultiva sucesivamente para que pierda virulencia pero no la capacidad de generar anticuerpos (antigenicidad). Al utilizar la versión humana del patógeno se espera que la respuesta inmunitaria sea mucho más rápida, precisa, fuerte y duradera en el tiempo.
Vacunas vivas atenuadas basadas en otras micobacterias
Tanto la Mtb como la M.Bovis pertenecen a la misma familia de bacterias: las micobacterias. Existen otras micobacterias que pueden ser utilizadas para desarrollar una vacuna para la TB porque son menos infecciosas para el ser humano y sin embargo comparten una alta antigenicidad con la Mtb. La vacuna sería muy similar a la BCG, pero utilizaría el material genético de otra bacteria.
Vacunas basadas en subunidades
Este tipo de vacunas no utilizan un patógeno vivo atenuado ni entero. En este caso, el equipo de investigación utiliza proteínas y moléculas de la Mtb. Los estudios realizados hasta ahora demuestran que en este tipo de vacunas lo más importante no es la selección de las proteínas, sino la elección del tipo de adyuvante. Es importante que el vector sea capaz de estimular la fabricación de células T ayudantes de tipo 1 (Th1) (consultar este artículo) porque son las que producen interferón (INF) gamma, inmunoglobulina de tipo 2 (IL-2) y factor de necrosis tumoral beta (TNF-B). A su vez, estas sustancias del sistema inmunológico son las encargadas de activar los macrófagos y orquestar toda la respuesta inmunitaria.
Estrategia de inmunización- refuerzo
Sea cual sea la vacuna lo más probable es que deba administrarse utilizando la estrategia de inmunización- refuerzo. Esto quiere decir que habría una primera inoculación (vacunas vivas atenuadas) y posteriormente se administraría un recordatorio (las vacunas basadas en subunidades), lo que aumentaría la protección de la persona y la duración de dicha protección.
Glosario de términos
Apoptosis
Función que controla la muerte de una célula
de forma programada. Comúnmente se conoce como suicidio
celular.
*CD4
Linfocitos de la clase T que en su superficie presentan un
receptor conocido como CD4, y cuya función es activar
el sistema inmunitario en caso necesario ante la presencia
de infecciones u otras enfermedades.
*CD8
O linfocitos T citotóxicos. Linfocitos de la clase
T que en su superficie presentan un receptor conocido como
CD8, y cuya función es activar la eliminación
de agentes extraños (patógenos).
Micobacteria
Es un tipo de bacteria. Esta familia de patógenos puede
causar enfermedades en mamíferos, como la lepra o la
tuberculosis.
Términos marcados con asterisco: Grupo
de Trabajo sobre Tratamientos del VIH/SIDA (gTt).
Bibliografía
AERAS GLOBAL TB VACCINE FOUNDATION. Vaccine Science. [En línea]. Rockville, EE UU. Disponible en: http://www.aeras.org/about-tb/vaccine-science.php
BLANCO QUIRÓS, A. Nuevas vacunas contra la tuberculosis obtenidas a partir de los avances inmunitarios y genéticos. Área de Pediatría. Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM). Universidad de Valladolid. BOLPEDIATR 2006; 46: 7-22.
Grupo
de Trabajo sobre Tratamientos del VIH/SIDA (gTt). Glosario.
Disponible en: http://gtt-vih.org/consultanos/glosario |