El proyecto de investigación HIVACAT (Centro Catalán de Investigación y Desarrollo de vacunas para el SIDA) que trabaja para lograr una vacuna del SIDA ya está en una fase de consolidación y estabilidad tras lograr una financiación mínima de 9 millones de euros para los próximos cuatro años y la incorporación de un nuevo coordinador de investigación, Christian Brander, proveniente de la universidad de Harvard. Con ello, completa el amplio apoyo social, político, empresarial y científico con el que cuenta para contribuir a los esfuerzos mundiales en este campo.
El reto de investigar una vacuna del SIDA es global y es una parte fundamental de la respuesta integral a la pandemia del VIH/SIDA, que afecta directamente a más de 33 millones de personas en todo el mundo, especialmente en los países del Sur en donde se concentran el 80% de las personas afectadas. En este contexto, el HIVACAT constituye una parte activa de la búsqueda de respuestas que controlen y erradiquen el VIH/SIDA. Un hecho que adquiere especial importancia en un momento en el que se ha cuestionado la posibilidad de que una vacuna del SIDA fuera posible tras los resultados adversos del ensayo clínico de Merck que trascendieron a finales del 2007 (ver éste artículo).
El HIVACAT surge formalmente hace poco más de dos años como resultado de un esfuerzo de coordinación de los equipos de investigación sobre VIH/SIDA del Hospital Clínic (Barcelona) y del Hospital Germans Trias i Pujol (Badalona). Esta iniciativa nació con el apoyo de la Generalitat de Catalunya (a través del Departament de Salut y del Departament d’Innovació, Universitats i Empresa) y de fundaciones como la Fundación La Caixa, la Fundación Clínic e irsiCaixa que formaron la primera red de financiadores del proyecto. “Este apoyo de los distintos actores sociales ha sido fundamental para que el HIVACAT sea una realidad”, reconocen los dos directores del proyecto, Bonaventura Clotet y Josep Maria Gatell.
Uno de los principales objetivos desde entonces ha sido lograr una plena cooperación entre los dos grupos a través de compartir esfuerzos, investigadores, recursos y resultados para desarrollar diversas líneas de investigación hacia la consecución de una vacuna del SIDA.
Nuevo apoyo económico
Ahora, el proyecto ha recibido un nuevo impulso gracias a la incorporación de los laboratorios Esteve que aportarán seis millones de euros durante los próximos cuatro años. A través del acuerdo firmado a finales del 2008, Esteve también intervendrá en el proceso de investigación una vez se haya llegado a la fase de ensayos clínicos, asumiendo el desarrollo clínico posterior hasta su comercialización. Según el Dr. Gatell, “el compromiso de los laboratorios Esteve es importante más allá del aspecto económico ya que aportarán al proceso todo su conocimiento acumulado y una estructura de investigación ya consolidada que permitirán ganar en rapidez y eficacia”.
Esta aportación se suma a los 1,4 millones de euros de la Obra Social “la Caixa” y las aportaciones de los Departamentos de Salud y de Innovación, Universidades y Empresa de la Generalitat de Catalunya, así como la Fundación Clínic, que aportan 400.000 euros cada uno. En total, el HIVACAT se asegura nueve millones de euros hasta el 2012 que complementará con recursos propios conseguidos a través de becas y proyectos que sumarán, según los responsables, unos tres millones más, hasta llegar a los doce millones en cuatro años.
Este modelo de colaboración público-privado a la hora de abordar grandes proyectos de investigación es cada vez más habitual, siendo un buen ejemplo en este mismo campo la Iniciativa Internacional por una Vacuna del SIDA (IAVI, en sus siglas en inglés). Esta integración busca aprovechar el conocimiento y la experiencia de la industria farmacéutica privada con la innovación de las universidades, con la supervisión del sector público que debe garantizar, entre otros aspectos, que los nuevos productos de salud puedan ser accesibles a las personas que los necesitan. Una filosofía asumida por Antoni Esteve, presidente de Esteve, al afirmar en la presentación del acuerdo con el HIVACAT que “la investigación pública y privada suman esfuerzos con un objetivo común: desarrollar una vacuna y garantizar su accesibilidad a todas las personas que la necesiten”.
Líneas de investigación
Otra incorporación al proyecto ha sido la llegada en junio del 2008 del investigador Christian Brander que dejó el equipo del Dr. Bruce Walker en la Universidad de Harvard para ser el coordinador de investigación del HIVACAT. Con esta incorporación se pretende estimular las líneas de investigación más productivas. En la actualidad, el Centro está estudiando a través de ocho líneas de investigación la seguridad y la eficacia de diversos componentes virales purificados en el laboratorio que permitan activar la producción de anticuerpos neutralizantes y la respuesta citotóxica.
Una de las principales aportaciones del HIVACAT es, según sus responsables, el cambio de rumbo de la investigación que se ha llevado a cabo hasta el momento, dirigida exclusivamente a inducir inmunidad celular, es decir, sólo respuesta inmunitaria celular sin generar anticuerpos que bloquee la acción del virus, una estrategia que ha demostrado no ser suficiente para neutralizar el VIH.
“Nuestros esfuerzos de investigación buscan desarrollar una candidata a vacuna del SIDA que sea capaz de despertar una doble respuesta inmunitaria, creando anticuerpos neutralizantes y generando una respuesta celular citotóxica”, destaca el Dr. Clotet. Por lo tanto, además de continuar con las líneas ya existentes de respuesta celular, el equipo científico intenta generar anticuerpos neutralizantes, una vía que se había dejado de lado hasta el momento por la mayor complejidad que supone.
Pero con su apuesta por la investigación de una vacuna del SIDA, el HIVACAT también se posiciona en el debate sobre si es conveniente o no seguir investigando tras los resultados del ensayo de la vacuna de Merck que se desarrolló entre la comunidad científica a lo largo del 2008. “La vacuna del SIDA es, en el campo de la investigación del VIH, la asignatura pendiente”, afirma el Dr. Gatell. “Se ha hecho poco en comparación con la investigación en tratamientos, por ejemplo, por lo que antes de desechar esta vía, es necesario hacer más esfuerzos”, añade.
Por su parte, el Dr. Felipe García, investigador del HIVACAT, coincide con este planteamiento y explica que “los resultados del ensayo de Merck fueron lo contrario a lo esperado, pero nos permiten aprender y saber qué es lo que no funciona, algo fundamental para poder avanzar en cualquier investigación”. Además, todas las personas consultadas resaltaron que es importante tener en cuenta las lecciones aprendidas también en la forma de llevar a cabo la investigación. “Hay que seguir con el trabajo hasta llegar a la Fase I de ensayos clínicos – en donde se revisa la seguridad y la inmunogeneidad del componente- y, si los resultados no son extraordinarios, volver a laboratorio para mejorar antes de seguir adelante”, destaca el Dr. García.
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Ensayos clínicos y participación comunitaria
Las previsiones del HIVACAT indican que se espera iniciar un ensayo clínico de Fase I de una candidata a vacuna en los próximos 4 años. Ante esta posibilidad, es interesante tener en cuenta la visión de la comunidad en torno a su participación en los ensayos a partir de la experiencia de otros ensayos, como el estudio de Fase I con la candidata a vacuna del SIDA MVA-B que se desarrolla en el marco del HIVACAT bajo la dirección del Dr. García.
A preguntas de Planeta Salud, Mercè Meroño, integrante de la asociación Àmbit Prevenció de Barcelona, afirma que “la participación comunitaria se debe iniciar desde el principio de la planificación del estudio y antes de entrar en contacto con la población a la que va dirigido el ensayo ya que es la única manera de acercar el estudio a la realidad de las personas y poder favorecer la participación tanto en las primeras fases como en el seguimiento posterior”.
Por ello considera que es necesario corregir la falta de información y debate, despejar dudas o plantear preguntas a la sociedad civil sobre sus necesidades. Una necesidad patente tras observar que “el miedo sobre los efectos de las vacunas y el desconocimiento general del tema hace que hayan pocas demandas i que no se hable del tema abiertamente”, destaca Meroño.
En este sentido, también afirmó que es necesario mejorar la comunicación entre las distintas partes implicadas “para poder tener una relación constante durante todo el proceso que permita ampliar o delimitar los efectos del estudio”. Ello implicaría una mayor relación con los investigadores en todas las fases del estudio, que se tenga más presente la importancia de la sociedad civil y los aspectos tanto de salud como sociales y que se establezcan mecanismos para dar respuesta a estas cuestiones y no solamente las sanitarias.
Finalmente, destacó la importancia de redes de ayuda, como la llevada a cabo por Àmbit Prevenció que busca solucionar cualquier tema relacionado con el estudio, con su entorno familiar, social o económico a través de un equipo de personas especializadas en este tipo de atención.
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