La pasada semana se dieron los resultados definitivos sobre la eficacia del microbicida PRO2000 (más información aquí). El Doctor en antropología Robert Pool, llevó a cabo estudios sociales durante el ensayo. Pese a que el candidato a microbicida testado finalmente es ineficaz para prevenir o reducir la infección por VIH, los datos recogidos por el Dr. Pool arrojan mucha luz al campo de los microbicidas.
Usted ha participado en el ensayo MDP 301 que investigaba la eficacia del microbicida PRO2000, ¿en qué ha consistido su trabajo dentro del ensayo?
Esta es la primera vez que las ciencias sociales han estado tan integradas en un ensayo clínico. La parte de investigación social, diseñada y coordinada desde el Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), implicó la utilización de métodos mixtos para la recogida de datos más exactos sobre conductas sexuales y adherencia, algo crucial en este tipo de ensayos clínicos. El componente social de la ciencia también se centró en verificar que las participantes entendían el diseño del estudio y en evaluar su aceptabilidad.
Pese a que finalmente el microbicida testado no ha mostrado ser eficaz sí que ha ayudado a aclarar algunas dudas y establecer nuevas pautas para posteriores estudios. En su campo, ¿cuáles son las lecciones aprendidas del MDP 301?
En el campo de la antropología y métodos de investigación mixtos las lecciones son numerosas. Por ejemplo, es primordial establecer la viabilidad e importancia de integrar investigación antropológica cualitativa en los ensayos clínicos. También se ha demostrado que los datos tomados de forma tradicional (con cuestionarios estructurados) sobre conductas sexuales o adherencia al producto son poco fidedignos. Además, se ha comprobado que es esencial involucrar a los hombres en el ensayo e introducción del microbicida como en cualquier otro tipo de método de protección frente al VIH llamados para mujeres para asegurar su éxito. Otra de las lecciones más importantes es que este tipo de productos no sólo han de ser presentados como parte de una estrategia de prevención (como los preservativos) sino enfatizar el placer sexual.
Así, ¿cómo se trabajó para la introducción “real” del microbicida en las relaciones sexuales de las participantes? ¿Cuáles son los principales miedos, recelos o problemas que han planteado las participantes con el uso de un microbicida?
Las participantes recibieron mucha información sobre la importancia de usar el producto para que la eficacia frente al VIH pudiera comprobarse. En la práctica las mujeres no necesitaron mucha persuasión y querían realmente utilizarlo. Casi no hubo problemas y casi todas las personas dijeron que usarían este tipo de gel en caso de comercializarse. Y el 35% de la sub-muestra del estudio de ciencia social manifestaron que efectivamente el microbicida había aumentado su disfrute durante las relaciones sexuales. Este aumento en el placer fue importante tanto para las mujeres como para sus parejas. La combinación de protección (si el producto hubiera sido efectivamente eficaz), ese aumento de placer y el aumento de la intimidad, ya que el microbicida ayudó a las mujeres a discutir algunos aspectos sexuales con sus parejas y negociar el uso de preservativo, hacen el producto bastante atractivo. Si los hombres se sienten involucrados en todo el proceso, evitando que se presente como un método femenino que se oculte a los hombres, no aparecen grandes inconvenientes en su aceptabilidad.
Uno de los principales problemas en un ensayo de microbicidas es calcular la verdadera adherencia hacia el producto en estudio. En una entrevista anterior con PS, usted explicaba qué se estaba haciendo en este caso para mejorar la adherencia. Ahora que se puede hacer un repaso final, ¿qué beneficios ha reportado este sistema?
En el MDP301 se ha trabajado con una muestra representativa de 600 mujeres de 9.385 (cien en cada sitio dónde se realizaba el estudio). Estas mujeres, además de la visita mensual a la clínica, tuvieron tres entrevistas más largas y personalizadas dónde se les preguntaba por sus prácticas sexuales y hacían entrega de un diario donde recopilaban información sobre sus encuentros sexuales. Contabilizando todas estas visitas, tenemos 1.800 entrevistas personales que proporcionan datos más precisos sobre la adherencia y utilización del producto. Los datos recogidos muestran que la utilización de modelos de métodos mixtos y triangulación han generado información mucho más precisa sobre la adherencia que los cuestionarios tradicionales rellenados por las participantes. La explicación completa del modelo seguido en el ensayo será presentada en breve para su publicación.
¿Cómo cree que las participantes han vivido el resultado negativo del estudio?
Las personas que han participado en el ensayo probablemente están decepcionadas como el equipo investigador. Sin embargo, durante el ensayo se les dejó claro –como decía antes, las ciencias sociales estaban también centradas en asegurarse que los mensajes eran completamente entendidos- que el producto estaba en estudio y que quizá no era efectivo. Pero las mujeres que están en riesgo estarán inevitablemente decepcionadas ya que tendrán que seguir esperando un nuevo método eficaz de prevención del VIH.
Para finalizar ¿cómo crees que afecta este ensayo a las ciencias sociales y, en concreto, a la antropología?
Creo que este ensayo ha demostrado la importancia de la antropología en este tipo de ensayo clínico y los futuros ensayos clínicos estarán mucho más abiertos a incluir las ciencias sociales.
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