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Por una política pública de respuesta a la TB en la cooperación española (Resumen) |
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La tuberculosis (TB) es sin duda una emergencia mundial que provoca más de 5.000 muertes diarias. Sin embargo, no contamos con las herramientas adecuadas para hacer articular una respuesta eficaz a la pandemia y, por ello, es necesario apostar por la I+D en nuevos productos de salud para la TB como nuevas vacunas, tratamientos y sistemas de diagnóstico. En este sentido, Planeta Salud ha hecho llegar al Gobierno español una propuesta, apoyada por la Coordinadora estatal de ONG de Sida (CESIDA) y Médicos Sin Fronteras (MSF) para que apoye política y económicamente la I+D en tuberculosis. |
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Esta enfermedad crece a un ritmo de 9,2 millones de nuevos casos cada año, particularmente en países en vías de desarrollo. Además, un tercio de la población mundial vive con el bacilo de Koch, es decir, tiene TB latente - la persona tiene el sistema inmunológico sano, puede combatir y controlar la bacteria, por lo que no está enferma ni transmite la enfermedad a otros -, y un 10 por ciento de éstos desarrollará TB activa. Ésta última implica que el sistema inmunitario de la persona no puede controlar el bacilo así que está enferma y puede transmitir la TB al estornudar, toser o escupir gotas infecciosas. La TB activa suele afectar a los pulmones pero puede llegar a afectar cualquier parte del cuerpo. Estas cifras, que surgen de una enfermedad que existe desde hace milenios, revelan que seguimos sin tener las herramientas necesarias para controlar o erradicar la pandemia. Para hacernos una idea, los tratamientos de primera línea más recientes son de la década de los setenta y no son eficaces frente a las TB resistentes a los fármacos. Los tratamientos de segunda línea, sólo tienen una eficacia reducida frente a la MDR-TB y ninguna frente a la XDR-TB, y su acceso es extremadamente limitado en los países en vías de desarrollo. En cuanto a la prevención, sólo se cuenta con la vacuna BCG (Bacilo Calmette Guérin) descubierta en 1921 que tiene una eficacia parcial y que es útil sólo en niños para reducir el riesgo de una TB meníngea. Y en el ámbito de los diagnósticos se sigue utilizando el mismo método desde el siglo XIX, la prueba de la tuberculina, de poca precisión. Por tanto, es urgente que prioricemos la investigación de la TB y el desarrollo de nuevas herramientas y accesos. En este sentido, el informe sobre la financiación de la I+D en tuberculosis de TAG (Grupo de Acción por los Tratamientos, en sus siglas en inglés), calcula que son necesarios 2.000 millones de dólares anuales en I+D para TB entre 2006 y 2016. Sin embargo, ha habido pocos progresos en este sentido y, si se sigue el ritmo actual, al final del periodo de 10 años, apenas se habrá invertido 1/4 de los 20.000 millones de dólares necesarios. El informe es especialmente crítico con los países que forman parte de la OCDE al afirmar que “su compromiso sigue siendo inadecuado y muy decepcionante”. Además, también recomienda que se aumente el número de actores que participan en los esfuerzos de financiación para la I+D en TB. En el caso de la cooperación española, tanto la TB como la I+D en nuevos productos para las enfermedades prevalentes en países en vías de desarrollo aparecen recogidos dentro del Plan Director de Cooperación al Desarrollo (2009-2012) y de la Estrategia de Salud de la Cooperación Española. A pesar de esto, no existe ninguna política clara al respecto, como las que sí se llevan a cabo en el VIH. En este caso y para asegurar una respuesta integral a esta enfermedad, el Gobierno español da apoyo a la Iniciativa Internacional por una Vacuna del SIDA (IAVI, en sus siglas en inglés) y al Partenariado Internacional por los Microbicidas (IPM, en sus siglas en inglés), ambos Partenariados Público Privados Desarrolladores de Productos. En el campo de la TB, existen iniciativas público-privadas que podrían asegurar una respuesta integral a esta enfermedad cubriendo los tres principales frentes de abordaje (prevención, diagnósticos y tratamientos), como por ejemplo Aeras, TB Alliance o FIND. Siguiendo los criterios internacionales en cooperación, es fundamental que el apoyo del Gobierno español a la I+D en tuberculosis sea coherente con los esfuerzos realizados hasta ahora en cooperación internacional. Por ello, Planeta Salud, apoyada por CESIDA y Médicos Sin Fronteras, propone como objetivo la aportación, entre 2010 y 2015, de 7 millones de euros anuales en I+D para la tuberculosis, repartidos de forma equitativa entre Aeras, TB Alliance y FIND, con tal de participar en una respuesta integral a la TB. Esta cifra se basa en un criterio de coherencia con las aportaciones actuales en I+D para el desarrollo y las enfermedades de la pobreza y con los esfuerzos de España en Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) en relación con el resto de países de la OCDE. Así, si tenemos en cuenta que España contribuye con el 4,94 por ciento del total de la AOD que aporta el conjunto de los países miembros de la OCDE y siguiendo el principio de coherencia, el Gobierno español debería aportar el 4,94 por ciento del total de las necesidades de inversión en investigación de las tres organizaciones de I+D en TB mencionadas anteriormente. Teniendo en cuenta que las necesidades financieras totales de estas organizaciones para la I+D en TB entre el 2010 y el 2014 son de 706.613.165 de euros, el 4,94 por ciento de este total asciende a 34.906.690 de euros (Ver informe completo). De esta forma, la contribución anual de España para la I+D en TB debería tener como objetivo 7 millones de euros anuales (Ver anexo II, Informe completo), lo que constituiría el primer paso de una política de respuesta a la TB coherente con los esfuerzos emprendidos con las demás pandemias de la pobreza y con las políticas de cooperación en salud. |
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