Este 2009 ha sido un año para el optimismo en el campo del VIH, pese a la crisis financiera que vivimos. Cerramos el año con la noticia de que después de ocho años, las nuevas infecciones han descendido un 17%, debido a los continuos esfuerzos de promoción de estrategias de prevención sexual basadas en la evidencia, y que el tratamiento antirretroviral llega a cerca de cuatro millones de personas sólo en países en vías de desarrollo. El informe anual de ONUSIDA también anuncia que las muertes por Sida han descendido en un 10% desde 2004 a 2008. Incluso la subida del número de personas viviendo con VIH, hasta 33,4 millones, tiene su lectura positiva puesto que se debe a la mejora de las condiciones de vida de estas personas y al aumento del acceso al tratamiento, que ayuda a que puedan vivir más y mejor.
Las buenas noticias también se han dado en el campo de la investigación y desarrollo (I+D) de nuevas tecnologías de prevención con varios resultados esperanzadores en diversos estudios y ensayos. Así, febrero nos traía los resultados del ensayo HPTN035 que estudiaba la seguridad y protección frente a la infección por VIH de dos candidatos a microbicida vaginal de primera generación: PRO2000 y BufferGel. Los datos demostraron que PRO2000 reduce el riesgo de infección en mujeres en un 30%. Esta efectividad parcial no es suficiente para que el producto sea comercializado, pero después de años sin noticias positivas, el ensayo demuestra que los microbicidas son posibles para que las mujeres cuenten con una herramienta de prevención para protegerse ante la pandemia del VIH/SIDA.
Poco después, en septiembre de este año, se publicaron los resultados de un estudio que identificaba dos nuevos anticuerpos neutralizantes del VIH muy potentes que abrían la puerta a nuevas estrategias para desarrollar vacunas preventivas y fármacos que podrían controlar eficazmente la infección por VIH. Durante las pruebas, ambos anticuerpos fueron capaces de actuar frente a numerosas cepas del virus.
En octubre de 2009 se presentaron los resultados del ensayo de vacuna preventiva de Fase III realizado en Tailandia, que seguía una estrategia de inmunización-refuerzo con dos candidatas diferentes. Estos resultados mostraron que las personas que recibieron las candidatas tuvieron una protección frente al VIH de un 30%. Como en el caso de PRO2000, esta eficacia no es suficiente para su comercialización pero este ensayo es importante porque demuestra que una vacuna del Sida es posible. Desde la súbita interrupción del ensayo STEP en septiembre de 2007, existía cierto pesimismo sobre si finalmente contaríamos con una vacuna capaz de prevenir la infección por VIH. Este descubrimiento vuelve a traer la confianza a las personas que la habían perdido.
Y las buenas noticias en el área de vacunas continuaron durante la Conferencia de Vacunas del Sida 2009 en París. Se presentaron varios estudios que mostraban distintas estrategias y candidatas que habían mostrado muy buenos resultados durante las primeras fases de estudio. Una de las sesiones presentó los resultados de un estudio Fase I que seguía una estrategia similar a la del estudio de Tailandia con otras dos vacunas. Este ensayo, llevado a cabo en Tanzania con la participación de 60 personas, demostró que estas vacunas, administradas en régimen inmunización-refuerzo, consiguieron una respuesta inmunitaria fuerte con la creación de anticuerpos y células T específicos para el VIH, algo difícil de conseguir. En esta parte del ensayo aún no se analiza la eficacia frente al VIH por lo que aún habrá que esperar para ver si estos resultados se mantienen y la candidata puede tener una eficacia suficiente para ser distribuida.
El camino para el final del VIH sigue siendo largo pero estos pasos nos hacen estar un poco más cerca. Las buenas noticias nos tienen que dar fuerzas para continuar y para trabajar por ampliar estos éxitos sin bajar la guardia. Cuatro millones de personas en los países en vías de desarrollo reciben tratamiento antirretroviral pero hay otros nueve millones de personas que lo necesitan urgentemente.
Cada día 7.500 personas adquieren el virus y dos millones mueren cada año. La carga de la enfermedad sigue debilitando el crecimiento socio-económico de las zonas más afectadas y millones de personas ven mermada su calidad de vida y su derecho a la salud. Por lo tanto, debemos seguir promoviendo el acceso universal a los productos ya existentes, la ampliación de las estrategias de prevención basadas en la evidencia y la I+D de nuevos productos de salud, como microbicidas, vacunas y nuevas terapias, que nos lleven un día a celebrar el final del VIH.
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