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Una nueva mirada sobre la prevención sexual del VIH/SIDA
Autora: Marion Zibelli
 

El desarrollo de productos como las vacunas del SIDA o los microbicidas nos dará la posibilidad de disponer de otras herramientas para prevenir el VIH/SIDA además del preservativo. Lo que seguramente no se esperaba es que su búsqueda llevara además a alimentar todo un debate que no existía con el preservativo: el de la reducción de riesgos y daños en la prevención sexual del VIH/SIDA. La aplicación de este paradigma al campo de la prevención abre nuevas puertas para profundizar la reflexión acerca de la salud sexual al sacar a la luz las necesidades de tanto hombres como mujeres para vivir su sexualidad plenamente y de forma segura y placentera.

De un modelo de prevención rígido a otro más flexible
El pasado mes de febrero tuvo lugar en Barcelona el seminario “Repensar la prevención sexual del VIH/SIDA“, organizado por el Grupo de Prevención Sexual de la Red2002. El objetivo de estas jornadas era replantear la prevención desde un nuevo modelo teórico de reducción de riesgos y daños. La reflexión sobre el papel de las nuevas tecnologías de la prevención del VIH/SIDA en este modelo ofreció argumentos interesantes para alimentar el debate al ofrecer alternativas preventivas con una eficacia menor a la del preservativo. Aunque no acaben teniendo el mismo grado de eficacia que el preservativo, las vacunas del SIDA, los microbicidas vaginales y rectales y la profilaxis pre- y post-exposición (tratamientos usados antes o justo después de la exposición al virus para evitar la infección), contribuirán a la mejora de la prevención sexual del VIH.

En realidad, el número de nuevas infecciones por VIH y otras infecciones de transmisión sexual muestra que el modelo actual de prevención basado en el preservativo, pese a que éste tenga una eficacia del 98% si se usa correctamente, tiene muchos límites. Uno de ellos es la falta de flexibilidad que este modelo presenta. Existen dos tipos de preservativos. El preservativo masculino es una envoltura que se usa sobre el pene durante una relación sexual. El preservativo femenino es una vaina que se usa en la vagina durante la relación sexual. Ambos funcionan como una barrera para evitar la adquisición de infecciones al impedir el contacto entre esperma, fluidos y mucosas. Es cierto que existe una gran variedad de preservativos en los colores, sabores, texturas, aspectos y tamaños (aunque esto sólo es el caso para los masculinos). Pero la herramienta en sí sigue siendo la misma, un producto del que deriva un modelo de prevención estático y rígido en el que la sexualidad se limita al coito y que no deja ninguna otra alternativa que el sí o el no: sí, uso el preservativo y evito la exposición a infecciones de transmisión sexual; o no, no lo uso y esto me expone a un riesgo de adquirir una infección.

Las nuevas tecnologías de la prevención: un abanico de posibilidades
Esto nos autoriza a imaginar las posibilidades que ofrecerían las nuevas tecnologías de la prevención: por una parte, la de aumentar la gama de métodos preventivos y, por otra, la de pasar de un modelo rígido a otro más flexible. Si la investigación de nuevas tecnologías da frutos y éstas acaban siendo eficaces, seguras y accesibles, al preservativo se añadirían productos que podrían adaptarse mejor a las necesidades de cada persona en función de su contexto.

Por ejemplo, las vacunas del SIDA permitirían entrenar el sistema inmunitario desde una edad temprana para que éste respondiera mejor en el caso de una futura exposición al VIH y que se redujera el riesgo de infección, lo que es particularmente deseable en los contextos en los que el debut sexual es precoz. Las campañas de inmunización masiva con estas mismas vacunas permitirían atajar de forma impactante el ciclo de nuevas infecciones en los países más afectados. Los microbicidas vaginales y rectales podrían ofrecer a las mujeres y los hombres que tienen dificultades para utilizar el preservativo una alternativa más fácil de negociar. También sería otra opción cuando el uso del preservativo no es deseado o cuando existe el deseo de tener hijos/as.

La profilaxis post-exposición, la única herramienta ahora disponible aunque no de forma generalizada, ofrece a las personas que han tenido una posible exposición al VIH por accidente o en una práctica considerada de alto riesgo la posibilidad de evitar la infección. La profilaxis pre-exposición permitiría a las mujeres y los hombres trabajadores del sexo que tienen muchos usuarios y están en un riesgo muy alto de infectarse disfrutar de un método adicional que les protegería cada vez que no pueden utilizar los preservativos o los microbicidas. Algunos de estos métodos servirían además para que las personas que viven con VIH disfrutaran de una herramienta para no adquirir otras infecciones o reinfectarse con el VIH, como es el caso de algunos microbicidas en investigación.

Aunque todos estos productos no sean al 100% eficaces, su versatilidad es la clave para su efectividad. Que exista más de una herramienta y que cada una de ellas ofrezca más de una posibilidad para cubrir las necesidades de las personas hace que aumente la probabilidad de que éstas las usen y no se infecten. Un preservativo eficaz al 100% pero que se usa de forma inconsistente no será tan efectivo como otros métodos menos eficaces pero de uso regular.

El VIH/SIDA es un tema de salud sexual
El replanteamiento de la prevención sexual del VIH pone también de manifiesto la necesidad de incluir la prevención del VIH/SIDA dentro de una visión más integral de la salud sexual. De la misma forma que la sexualidad no se limita al coito (y por lo tanto la prevención del VIH no puede limitarse a la promoción del preservativo), la salud sexual tiene varias facetas. Mejorar la salud sexual pasa por mejorar muchos aspectos como la salud reproductiva, la prevención de infecciones, la información y la educación sobre sexualidad y salud sexual, la profundización de los derechos sexuales y la capacidad tanto para mujeres como hombres, incluido las personas transexuales y transgénero, de disfrutar plenamente de ellos.

Esta perspectiva permite que la prevención de infecciones como el VIH/SIDA no se aborde como un asunto aislado, sino como un elemento esencial junto con tantos otros para la consecución de un estado de bienestar sexual pleno, según lo define cada persona. Para ello, es imprescindible saber más sobre cómo cada uno y cada una entiende su salud sexual y qué tipo de herramientas precisará para satisfacer sus necesidades en cada momento. Además de cubrir algunas de estas necesidades, las nuevas tecnologías de la prevención ofrecen una buena oportunidad para replantearse temas como nuestros modelos actuales de prevención y la forma en que se habría de abordar la salud sexual.


Fuente:
- Elaboración propia

Referencia:
Para saber más sobre el Seminario “Repensar la prevención sexual del VIH/SIDA”, véase el programa de las jornadas en www.prevencion.red2002.org.es


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