Boletín | |
||
| Más allá de la BCG: vacunas para dar respuesta a la TB Autor: Gabriel Boichat |
||
“¿No existe ya una vacuna para la tuberculosis?”, nos podríamos preguntar al escuchar hablar de esta enfermedad que nos acompaña desde las civilizaciones clásicas. La respuesta es sí, existe una vacuna preventiva llamada bacilo de Calmette-Guérin (BCG) y también un tratamiento eficaz. Sin embargo, cada año se producen 9 millones de nuevos casos de tuberculosis activa (el 28% concentrado en África) y en 2005 murieron 1.6 millones de personas a causa de esta enfermedad infecciosa. Por ello, se oyen cada vez más voces pidiendo nuevas herramientas de salud que permitan controlar esta epidemia, como son las vacunas. Las cifras de la tuberculosis (TB) impactan. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un tercio de la población mundial (2.000 millones de personas) están infectadas por el bacilo de Koch, el patógeno que se aloja en los pulmones y que luego puede provocar la enfermedad. De todas estas personas, alrededor de un 10% desarrollará tuberculosis, mientras que el resto controlará la infección en un estado latente. El primer paso es evitar nuevas infecciones, pero la vacuna preventiva con la que se cuenta (BCG) no ofrece protección suficiente ante la enfermedad. Descubierta en 1921, no es eficaz en adultos y cuando se administra en la infancia sólo consigue que, si se contrae la enfermedad, sea más atenuada. Por lo tanto, es necesario tener otra vacuna preventiva más eficaz que permitiría evitar 10 millones de vidas con una eficacia moderada (entre 50% -70% y usada en combinación con medicamentos terapéuticos) o incluso controlar la enfermedad si fuera altamente eficaz, según varios estudios. Existen indicios de que encontrar una vacuna preventiva más eficaz contra la TB es posible. El principal es la reacción del sistema inmunitario ante una infección que permite que la mayoría de las personas que se infectan con el bacilo no acaben desarrollando la enfermedad. Es decir, el propio sistema inmunitario logra, de forma natural, contener la infección. Se trata por lo tanto de provocar una respuesta similar antes de la exposición al patógeno a través de una vacuna que podría proporcionar la misma protección o incluso mejor. Una de las iniciativas que está invirtiendo esfuerzos en este sentido es Aeras, la Fundación Mundial por una Vacuna de la TB (Aeras Global TB Vaccine Foundation), fundada en 1997 y enfocada en desarrollar nuevas vacunas de la TB, así como en asegurar su acceso a todas aquellas personas que la necesiten. Esta fundación trabaja en colaboración con la comunidad cientifica, instituciones académicas, la industria, así como con agencias gubernamentales de los EE UU, Europa, Sudáfrica y otros países en desarrollo, con el objetivo de llevar las vacunas candidatas más prometedoras a ensayos clínicos de fase I, II y III durante los próximos años. Estos ensayos permitirán evaluar la seguridad y la eficacia de las candidatas para su futura comercialización y elaborar al menos una vacuna de la TB que se distribuya en todo el mundo antes del año 2015. La estrategia científica de Aeras consiste en mejorar los efectos de la vacuna BCG añadiéndole o bien una proteína de TB recombinante más adyuvante o bien un vector viral recombinante que fabrique los antígenos de TB, dos posibilidades que han mostrado ser las más efectivas a la hora de inducir una respuesta inmunitaria y protección ante la tuberculosis en estudios preclínicos con animales. En la reciente conferencia mundial “Vacunas de la TB para el mundo”, celebrada del 9 al 11 de abril en Atlanta (EE UU), Aeras anunció, junto a la compañía biotecnológica Curcell y la Iniciativa por una vacuna de la TB de Sudáfrica (SATVI, en sus siglas en inglés) buenos resultados preliminares de la vacuna Ad35, actualmente en ensayo clínico de fase I durante la cual el equipo de investigación deberá comprobar que el producto es seguro para su uso en personas. Según los investigadores, la vacuna está consiguiendo inducir una respuesta inmunitaria de las células CD4 y CD8 (células que ayudan a controlar la infección), con la mejor respuesta de CD8 que se haya conseguido hasta el momento en un estudio de vacuna de la TB. Este estudio de fase I, llamado AERAS-402/Curcell Ad35, empezó en mayo de 2007 y es un ensayo clínico a doble ciego, de reparto aleatorio y con control. Cuenta con la participación de 40 adultos en buen estado de salud que fueron vacunados con BCG al nacer. Es importante destacar que Aeras, como fundación público-privada, es una organización que no solamente busca obtener una vacuna eficaz contra la TB, sino que a la hora de realizar las investigaciones y los ensayos clínicos, siempre incluye otros aspectos enmarcados dentro de las “Buenas Prácticas Clínicas”. Esto implica, por ejemplo, contar en todo momento con la participación de la comunidad local de la zona en la que se realiza el ensayo, capacitación de profesionales del lugar, mejora de la infraestructura sanitaria que se mantendrá tras el ensayo, acciones de información y sensibilización, etc. Este modelo ofrece un doble beneficio y es idéntico al llevado a cabo en la investigación de vacunas y microbicidas del VIH por los Partenariados Público Privados que además de investigar nuevos productos de salud representan una oportunidad para el desarrollo de países del Sur. Mejorar
los tratamientos El investigador Pere-Joan Cardona, del Hospital Germans Trias i Pujol (Can Ruti) de Barcelona, dirige desde la Unidad de Tuberculosis Experimental y en colaboración con la biofarmacéutica Archivel Farma s.l. de Badalona un proyecto de desarrollo de una vacuna terapéutica llamada RUTI con el objetivo de reducir significativamente el tratamiento de la infección tuberculosa latente a través de una vacuna que se administraría a personas ya infectadas para evitar que desarrollen la enfermedad. Según todos los estudios preclínicos realizados en modelos animales, RUTI es capaz de reestimular la inmunidad preexistente, mayoritariamente centrada contra los bacilos en crecimiento que se expanden por otras zonas del pulmón, así como iniciar una respuesta contra antígenos estructurales o inducidos por estrés (aquellos sometidos a la respuesta inmunitaria), presentes en los bacilos latentes. Los resultados en ratones muestran que la vacuna induce una fuerte respuesta inmune contra 13 antígenos del bacilo de Koch, que permite una fuerte acumulación de células CD4 y CD8 en el pulmón afectado, básicas en la respuesta inmunitaria humana. Tras haber obtenido estos resultados alentadores, el equipo del Dr. Cardona ha iniciado un ensayo clínico de seguridad (fase I) en humanos por lo que acaba de empezar un largo camino con el objetivo final de probar que RUTI es una vacuna terapéutica segura, eficaz y accesible. La conjunción de todos estos esfuerzos será la que permita contar en un futuro cercano con vacunas de la TB preventivas y terapéuticas y poder dar así una respuesta a los millones de personas que han desarrollado o desarrollarán tuberculosis en los próximos años. Fuente: - UTE, Tractament de la infecció tuberculosa latent amb RUTI [en línea]: Barcelona, 2006. [consulta: 16 abril 2008]. Disponible en: http://www.ute.galenicom.com/ruticat.html.
- Elaboración propia. |
||
|