Boletín |

Ante las resistencias, nuevos fármacos (Parte I/III)
Autor: Laia Ruiz Mingote
 

Las resistencias a los fármacos o farmacorresistencias son las mutaciones genéticas que sufre un patógeno como parte del proceso de selección natural, proceso por el cual su material genético sufre mutaciones que le pueden ayudar a sobrevivir. Estos cambios en el material genético hacen inmune al virus o bacteria frente al fármaco que debería eliminarlo o reducir su impacto en la salud de la persona afectada. Además, la variación genética se transmite en las consiguientes copias del patógeno lo que dificulta el tratamiento de la enfermedad: la persona debe cambiar de medicación o probar una combinación farmacológica distinta.

Las resistencias pueden aparecer porque se utiliza el medicamento cuando no es necesario, por un uso irregular del mismo (dosis más bajas o la no finalizacion del tratamiento) o porque el virus lleva demasiado tiempo expuesto a un mismo fármaco y dosis. Incluso la mala calidad del fármaco (si está caducado o si la cantidad de principio activo es diferente a la estipulada) puede fomentar la aparición de resistencias.

Un virus o una bacteria resistentes pueden afectar gravemente la salud de la persona. Si el paciente está tomando fármacos a los que el patógeno es resistente, éste se replica con facilidad, no puede ser eliminado o controlado y el organismo de la persona puede llegar a colapsarse.

Actualmente, el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria son las enfermedades infecciosas que causan mayor número de defunciones en el mundo, con especial incidencia en los países en desarrollo. La transmisión de cepas resistentes a los fármacos de primera línea obliga a utilizar tratamientos de segunda o tercera línea para poder hacer frente a la infección. El problema: los fármacos de primera línea son más baratos, están más extendidos y el acceso suele ser más fácil que los otros tratamientos. Además, los virus y bacterias pueden generar resistencias a los fármacos de segunda o tercera línea lo que dificultaría, incluso imposibilitaría, el tratamiento de las enfermedades. Para evitar quedarse sin opciones terapéuticas, que repercutirían negativamente en la salud de las personas, es necesario mejorar el acceso y adherencia de los medicamentos, pero también investigar y desarrollar nuevos productos sanitarios que aseguren otras opciones de tratamiento.


Farmacorresistencia a la tuberculosis

Los primeros medicamentos para tratar y curar la tuberculosis (TB) aparecieron a mediados de la década de los cuarenta. Actualmente, el tratamiento para la TB dura entre seis y ocho meses y se utilizan fármacos de primera línea: isoniazida, rifampicina, etambutol, estreptomicina y pirazinamida. Los dos primeros son los más eficaces y de menor coste y también los menos tóxicos para el paciente. Sin embargo, continúan siendo muy agresivos. Los efectos secundarios y la rápida mejora de los síntomas de la enfermedad hacen que muchas personas opten por abandonar el tratamiento antes de tiempo. En los países en desarrollo se añade que el suministro del fármaco no está garantizado, por la precariedad de los sistemas de salud o porque el acceso universal no está garantizado.

Ambos factores favorecen el desarrollo de resistencias y la consecuente aparición de la tuberculosis multiresistente (TB-MDR, en sus siglas en inglés). La TB-MDR también tiene tratamiento: hasta dos años de quimioterapia con fármacos antituberculosos de segunda línea (amikacina, capreomicina, kanamicina, ciprofloxacina, levofloxacina, cicloserina, etionamida, ácido paraminosalicílico y protionamida). Esto significa más tiempo de tratamiento, más coste económico y efectos secundarios aún más graves para el paciente. El tratamiento de TB para una persona durante seis meses supone entre 10$ y 20$. Cuando se trata de TB-MDR, hablamos de 200$ . Las personas que viven en países en desarrollo tienen más dificultades aún para acceder a estos tratamientos. Esto ha hecho que en la última década se hayan multiplicado los casos de TB resistente a más de un fármaco (450.000 nuevos casos cada año).

El coste más elevado, el difícil acceso, el suministro no garantizado y una duración más extensa en el tratamiento de la TB-MDR dificultan la curación de las personas, facilita la transmisión y puede derivar en nuevas resistencias. Estamos frente a otro tipo de tuberculosis: la tuberculosis extremadamente resistente a fármacos (TB-XDR, en sus siglas en inglés). Los medicamentos de primera y segunda línea fallan, no son efectivos, suponen un coste muy elevado (2.000$ por persona) y las opciones terapéuticas se reducen al mínimo -de hecho, hablamos de una tasa de mortalidad del 98%, incluso en las personas que toman el tratamiento paliativo . Es una situación insostenible para las ya precarias sociedades en desarrollo, para su economía y para los sistemas de salud. Un coste en vidas humanas demasiado elevado, que mantiene la situación de retroceso económico.

La TB supone cinco mil muertes diarias, la mayoría en países en desarrollo. La dificultad de acceso, la falta de suministro regular de medicamentos, la falta de personal médico, la poca adherencia debido a los efectos secundarios y la larga duración hacen que no siempre se pueda acabar con éxito el tratamiento. Esto favorece la aparición de resistencias y, nuevamente, se inicia un tratamiento que, probablemente, acabe en fracaso por los mismos motivos que el anterior. Se necesitan nuevos productos de salud que ayuden a reducir la duración del tratamiento, cuyos efectos secundarios sean menores y con un precio asequible. De la misma forma que son necesarios nuevos fármacos para tratar tanto la TB-MDR como la TB-XDR , porque quedan menos opciones terapéuticas y hay cada vez más personas que viven con una cepa de la TB resistente a fármacos.

Una vacuna terapéutica, que con una sola dosis pudiera eliminar la enfermedad; una vacuna preventiva que evitara la activación de la TB; un diagnóstico fiable y rápido son sólo algunas de las posibilidades. Para que se conviertan en una realidad, se necesitan esfuerzos económicos, tanto para el I+D como para garantizar el futuro acceso a esos productos sanitarios, así como el apoyo político y la implicación de la sociedad civil. Existen iniciativas internacionales y locales que trabajan para acelerar el proceso de I+D de nuevos productos sanitarios para la prevención, detección y tratamiento de la TB. Es necesario un fuerte compromiso político para reducir o invertir el impacto de la TB en el mundo, sobretodo en los países en desarrollo, donde el efecto de esta enfermedad en la salud de las personas afecta la macro y microeconomía, y contribuye a que se perpetúe la situación de estancamiento socioeconómico.

1- Las resistencias a fármacos se dan en virus y bacterias muy diversas. En algunos casos, como en el VIH/SIDA, la tuberculosis o la malaria, la resistencia a un fármaco puede poner la vida de la persona en peligro. En otros, como en el caso de la gripe, que muta de año en año, es más difícil que llegue a poner en riesgo la vida de la persona.
2- Los medicamentos de primera línea son los que se utilizan en primera instancia para tratar una enfermedad.
3- Existe el Comité Luz Verde para mejorar el acceso a los tratamientos de segunda generación. Los proyectos que aprueba este grupo de trabajo de la Organización Mundial de la Salud obtienen fármacos de segunda línea de calidad y a un coste más bajo.
3- Según datos de la Organización Mundial de la Salud, la tasa de mortalidad de la TB es del 15% y de la TB-MDR del 35%.

Fuentes:

CENTRO DE INFORMACIÓN DEL MEDICAMENTO. Para no crear resistencias a los medicamentos [en línea]: Col•legi de farmacèutics de la provincia de Barcelona, Farmacèutic on-line. [Consulta: 10 de abril de 2008]. Disponible en: http://www.farmaceuticonline.com/cast/medicament/resistencies_c.html

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Address TB/HIV, MDR/XDR-TB and other challenges [en línea]: Ginebra, Suiza. [Consulta: 11 de abril de 2008]. Disponible en: http://www.who.int/tb/challenges/en/

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Tuberculosis [en línea]: Nota descriptiva nº 104, Ginebra, Suiza, marzo 2007. [Consulta 11 de abril de 2008]. Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs104/es/index.html

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Control mundial de la tuberculosis 2008 [en línea]: Ginebra, Suiza, 2008. [Consulta: 10 de abril de 2008]. Disponible en: http://www.who.int/tb/publications/global_report/2008/key_points/es/index.html

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Drug resistance [en línea]: Department of Medicines Policy and Standards, Ginebra, Suiza. [Consulta: 10 abril de 2008]. Disponible en: http://www.who.int/drugresistance/en/

WRIGHT, A. ZIGNOL, M. Anti-Tuberculosis drug resistance in the World, report 4 [en línea]: Organización Mundial de la Salud, Ginebra, Suiza, 2008. [Consulta: 11 de abril de 2008]. Disponible en: http://www.who.int/tb/publications/2008/drs_report4_26feb08.pdf

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. DOTS-Plus & el Comité Luz Verde [en línea]: Ginebra, Suiza. [Consulta: 11 de abril de 2008]. Disponible en: http://whqlibdoc.who.int/hq/2000/WHO_CDS_TB_2000.283_spa.pd

DerechosReservados ® Planeta Salud