Boletín | |
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| Los recortes de financiación en la respuesta al VIH/Sida
Autor: Gabriel Boichat Sancho |
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Los recortes en salud global y especialmente en la respuesta al VIH/Sida han sido repetidamente denunciados por las consecuencias que implican en la salud de millones de personas, pero también sobre las economías y sociedades de los países más afectados. La XVIII Conferencia Internacional del Sida no sólo ha alertado sobre los riesgos de la reducción de la ayuda, sino que ha puesto de manifiesto que el impacto sobre el terreno es ya una realidad. Estos recortes han llevado a la comunidad científica, activistas y líderes mundiales a exigir el cumplimiento de los compromisos de financiación de los donantes para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio en Salud, al recordar que no se está haciendo suficiente. El ex presidente estadounidense Bill Clinton ha sido uno de los más explícitos al afirmar que “los recientes progresos realizados en el campo de la terapia no son una excusa para relajarnos. Al contrario, aún queda mucho por hacer y es el momento de hacerlo". Por un lado, hay que alcanzar una mayor eficacia en el gasto de los recursos existentes, evitando duplicar los programas o coordinando acciones. Pero también invirtiendo en prevención: no es sostenible que de cada dos personas que acceden al tratamiento antirretroviral se infecten cinco personas. El filántropo Bill Gates, uno de los grandes impulsores de la innovación en la prevención del VIH/Sida afirma que se debe extender el acceso a las herramientas de prevención existentes (como el condón masculino o la prevención de la transmisión vertical del VIH), centrarse en las comunidades en donde el crecimiento del VIH es mayor e invertir en la Investigación y Desarrollo de nuevos productos como vacunas del VIH y microbicidas. Sin embargo, para avanzar en la respuesta mundial a la pandemia del VIH, la sostenibilidad de la financiación es indispensable. Las necesidades son muchas y los recursos claramente insuficientes, como muestra un cálculo de ONUSIDA en el que se constata que no se va a llegar ni a la mitad de los 25.100 millones de dólares necesarios para el VIH en el 2010. Por ello, los donantes deben mantener sus aportaciones en la lucha contra el VIH/Sida y en salud global en general. No es aceptable que sean las personas más vulnerables las que carguen con las consecuencias más dramáticas de una crisis económica mundial. Pero además, invertir en salud funciona y es rentable, tal y como demuestran los resultados de los esfuerzos realizados en salud a lo largo de los últimos diez años. El Fondo Mundial, por ejemplo, calcula que a finales del 2009 se habían salvado 4,9 millones de vidas gracias a los programas que financia, mientras que ese mismo año GAVI Alliance alcanzó la cifra de 250 millones de niños y niñas vacunados frente a enfermedades prevalentes. También en el terreno de la Investigación y Desarrollo (I+D) de nuevas herramientas de salud ha habido importantes avances con la primera candidata a vacuna contra la tuberculosis (TB) que llega a ensayo clínico de Fase IIb en más de 80 años, los primeros resultados de eficacia de una candidata a vacuna contra el VIH, los resultados de un candidato a microbicida vaginal eficaz en un 39% frente al VIH o el desarrollo de nuevos sistemas de diagnósticos baratos y accesibles para la TB o la malaria. El mundo no se puede permitir un retroceso en las condiciones de salud de millones de personas porque, como se escuchó en varias ocasiones en la Conferencia de Viena, si bien la economía está en crisis, enfermedades como el VIH/Sida no lo están. |
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