Editorial |

Planeta Salud en la XVIII Conferencia Internacional del Sida
Autor: Planeta Salud
 

“Derechos humanos aquí y ahora” fue el lema que nos unió a las más de 20.000 personas de todo el mundo que nos reunimos en la XVIII Conferencia Internacional del Sida en Viena, entre el 18 y el 23 de julio. La relación entre la defensa de los Derechos Humanos y la erradicación del VIH fue lo que más se escuchó durante los seis días de Conferencia, que se vivió como una mezcla de sentimientos encontrados. Hubo buenas noticias como los resultados positivos del estudio CAPRISA 004, pero también hubo pesimismo por la sistemática vulneración de derechos humanos y por el recorte de los fondos para la lucha contra el Sida. 

Con más calor del habitual, Viena recibió a delegados de todas las partes del mundo para hablar de los nuevos avances científicos y sociales en la lucha del Sida, analizar las estrategias para frenar a una pandemia con 25 millones de muertes a sus espaldas y establecer los siguientes pasos pese a los retos que la crisis financiera mundial plantea. En total, cerca de 23.000 personas entre comunidad científica, activistas, periodistas y algún curioso despistado. Y es que la XVIII Conferencia Internacional del Sida, como sus predecesoras, es un alarde de convivencia entre las distintas ramas de personas que trabajamos en el campo. A diferencia de otras conferencias médicas a las que sólo asisten personal sanitario especializado, en la Internacional del Sida –y en general, cualquier conferencia centrada en el VIH- el público es heterogéneo en el sentido más amplio de la palabra. Lo que nos une no es nuestra profesión, sino un objetivo común: terminar con una enfermedad que cada año causa dos millones de muertes y 2,7 millones de nuevas infecciones.   

Hay tantas cosas por hacer, tantas personas que salvar y tantos compromisos rotos que el ambiente de la Conferencia se presentaba ciertamente pesimista. Sin embargo, el desánimo no estuvo presente y los delegados, da igual de la rama que procedieran, alzaron la voz en defensa de los derechos humanos. El temor a los recortes no ha callado las voces de los participantes que, incansables, recordaban que estamos ante una crisis humanitaria que atenta contra un derecho humano fundamental: la vida.

La principal petición, que se cumplan las promesas hechas. Los países donantes han de mantener sus aportaciones: el VIH no está sobre financiado, sino que las necesidades en salud global no están suficientemente financiadas. Asimismo, los países receptores han de cumplir con los compromisos de Abuja y destinar el 15% de sus presupuestos generales a salud. La mayor parte de países del continente africano están lejos de este compromiso y sostienen la mayor parte de sus programas a través de donaciones internacionales, incumpliendo con su responsabilidad.

 
Financing for health in Africa” de AIDS & Rights for Southern Africa (ARASA). 2010.
 

También hubo peticiones para los activistas, ya que es necesario mejorar la eficacia de nuestras intervenciones. ¿Cómo? A través de la integración de estrategias, asumiendo que todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) están relacionados y por tanto se han de tener en cuenta cuando se planea e implementa una intervención. Los programas de VIH tienen un impacto positivo en la reducción de las muertes maternas y de menores de cinco años, la educación reduce la prevalencia del VIH, y el fortalecimiento de sistemas de salud se beneficia de los programas centrados en enfermedades y viceversa. Sin embargo, hay poca planificación en ese sentido y hasta ahora esos efectos en el resto de ODM no han sido tenidos en cuenta como se debería. Es necesario que tomemos conciencia de esta realidad y actuar consecuentemente.

La promoción de los derechos humanos fue el punto en común de todas estas peticiones y reivindicaciones. El efecto de la violencia contra las mujeres y las poblaciones hechas vulnerables por el sistema social en el que vivimos fue un tema recurrente. Esta violencia da alas a la expansión del VIH dificultando el acceso a los sistemas de salud, a los servicios de prevención, atención y cuidados, ignorando las necesidades de las personas que más necesitan estas intervenciones. El máximo exponente de este reclamo fue la Declaración de Viena, que defiende la estrategia de reducción de daños y riesgos en personas usuarias de drogas inyectables y no su criminalización. La Declaración, pues, reivindica la necesidad de promover los DDHH como parte fundamental de los programas de prevención y atención al VIH, basándolos en la evidencia científica y no en especulaciones moralistas.

El acceso a tratamientos se perfila como una estrategia fundamental para el control de la pandemia, permitiendo la supervivencia de las personas y asimismo reduciendo el riesgo de infección. Sin embargo, es importante que se rompa la espiral de nuevas infecciones para que este objetivo sea una realidad ya que por cada dos personas que acceden al tratamiento ocurren cinco nuevas infecciones. En la Conferencia hubo un amplio espacio para la Investigación y Desarrollo (I+D) de nuevas herramientas de prevención, siendo el momento más emotivo el anuncio de los resultados del ensayo clínico CAPRISA 004. El ensayo estudiaba la eficacia de un microbicida vaginal basado en el antirretroviral tenofovir con una concentración del 1%. Se tuvieron que habilitar dos salas enteras para dar cabida a las más de dos mil personas que fueron a la presentación de los resultados, pese a la filtración de los resultados el día anterior. Cada nuevo dato era recibido entre aplausos y ovaciones, vítores y alegría, ya que éramos conscientes de estar viviendo un gran momento en la historia, con la demostración de que podemos plantar cara al Sida. Tenemos la prueba fehaciente: un microbicida vaginal es posible. Y con ello, la esperanza de llegar a tener una herramienta que permita a las mujeres protegerse frente al VIH cuando el uso del preservativo no es posible. 

La Conferencia, pues, fue una mezcla de sentimientos encontrados. Miedo y pesimismo por los recortes y lo que eso supone al poner en riesgo la vida de millones de personas. Optimismo por los resultados esperanzadores de CAPRISA 004. Y la fuerza y perseverancia de las personas que no se rinden y siguen al pie del cañón para hacer posible un mundo sin VIH.


Algunas actividades de Planeta Salud durante la Conferencia:


Planeta Salud presenta un poster sobre incidencia política para la I+D en TB en España

Microbicidas vaginales, un paso en la mejora de la prevención del VIH en mujeres

Álbum de fotos de la Conferencia, en nuestro perfil Facebook

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