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La década de las vacunas
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r: Gabriel Boichat
Foto: IAVI.
 

El pasado 28 de enero, Bill y Melinda Gates anunciaron que la fundación que dirigen, la Bill and Melinda Gates Foundation, aportará 10.000 millones de dólares (unos 7.000 millones de euros) para la Década de las Vacunas de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Los recursos se dedicarán a la investigación, desarrollo y distribución de estos productos de salud global como instrumentos contra la pobreza que beneficien los países más pobres.

Esta apuesta por las vacunas, anunciada durante el Foro económico mundial de Davos (Suiza), lanza un mensaje inequívoco hacia las personas, instituciones públicas y privadas, gobiernos, sociedad civil y financiadores en general sobre la importancia de apoyar la distribución de las actuales vacunas así como de sostener la investigación y desarrollo (I+D) de nuevas. En palabras de la directora de la OMS, Margaret Chan, "el apoyo de la Fundación Bill y Melinda Gates a las vacunas no tiene precedentes, y debe ser correspondido con un esfuerzo igual de vigoroso".

Pero, ¿por qué apoyar las vacunas ?, ¿qué aportan estos productos de salud para justificar una llamada a la acción tan importante en su beneficio? La respuesta se encuentra al analizar los avances en la salud mundial de las personas que se han alcanzado gracias a las vacunas. Así, se estima que las vacunas han salvado la vida de 20 millones de niños y niñas en las últimas dos décadas. Una cifra que se logra gracias a que alrededor del 77 por ciento de los menores de 18 años de los países más pobres hayan sido inmunizados frente a la difteria, el tétanos y la tos ferina Vacunar a la infancia de estas tres enfermedades y de la meningitis salva unas 2,5 millones de vidas al año.

Las vacunas son por lo tanto productos de salud global altamente eficaces que ofrecen resultados que no se pueden comparar con ninguna otra herramienta de salud. Además, la reciente llegada de una vacuna contra la diarrea y otra contra la neumonía, ambas enfermedades causantes del 40 por ciento de la mortalidad infantil, refuerza la contribución de las vacunas a la salud global. Un hecho que Melinda Gates califica de milagroso: “con solamente unas pocas dosis, las vacunas pueden prevenir enfermedades mortales para toda la vida”.

El camino hacia nuevas vacunas
Una parte fundamental del anuncio de los Gates es su apoyo a la I+D de nuevas vacunas que se suma a los 4,5 mil millones de dólares (unos 33,1 mil millones de euros) que ya habían asegurado para este campo. Según los filántropos, estamos en un momento clave de la I+D: por una parte, la cartera de candidatas es la más robusta de toda la historia de la investigación y, por otra, algunas vacunas están ya en fases avanzadas de desarrollo, como la de la malaria.

Las necesidades son grandes, especialmente en el campo de las enfermedades de la pobreza: el VIH/Sida, la malaria y la tuberculosis (TB). Estas tres enfermedades matan a más de seis millones de personas cada año con un impacto desproporcionado en los países del sur. Contar con vacunas seguras, eficaces y accesibles para estas enfermedades permitiría salvar millones de vidas y reducir el impacto de estas enfermedades sobre las sociedades, así como sobre las economías de los países más afectados, contribuyendo a su desarrollo.

Además de la vacuna de la malaria ya citada, y en cuyo desarrollo participa el Centro de Investigación para la Salud Internacional de Barcelona (CRESIB), en el campo de la TB la Fundación Mundial para una vacuna de la TB (Aeras) tiene como objetivo desarrollar, probar, obtener la autorización de comercialización, manufacturar y distribuir universalmente al menos dos nuevos regímenes de vacunación de la TB siguiendo la estrategia inmunización – refuerzo para el 2016. El primer régimen de vacunación está orientado hacia la infancia, mientras que el segundo sería para adolescentes.

Por su parte, la vacuna frente el VIH es otro de los grandes retos de la comunidad científica y es con toda probabilidad la que tardará más en ver la luz. Recientemente conocimos los resultados de un ensayo de vacuna preventiva de Fase III (RV144) realizado en Tailandia que mostró una eficacia del 31 por ciento ante el VIH. Son resultados parciales e insuficientes, pero que muestran que es posible tener una vacuna que proteja a los humanos ante el VIH. En este sentido, la Iniciativa Internacional por una Vacuna del Sida (IAVI, en sus siglas en inglés) trabaja con varias candidatas a vacunas.

Tanto Aeras como IAVI son partenariados público privados (PPP-PDP) que trabajan para acelerar el desarrollo de vacunas de la TB y el VIH, respectivamente. Este modelo sin ánimo de lucro reúne fondos de gobiernos y de fundaciones privadas para trabajar conjuntamente con centros de investigación universitarios o privados, tanto del norte como del sur.

La necesidad de aunar esfuerzos para lograr el objetivo de contar con vacunas que mejoren las condiciones de salud de los países más empobrecidos es precisamente una de las llamadas del matrimonio Gates para hacer frente a la brecha de financiación que existe en el terreno de la I+D en Salud Global, y concretamente en las vacunas. Gobiernos, iniciativa privada y el resto de donantes deben movilizar los suficientes recursos para poder contar con las vacunas necesarias que permitan la reducción y eliminación de las enfermedades de la pobreza que causan millones de muertes cada año.

Sin lugar a dudas, este apoyo a la década de las vacunas busca también lanzar un mensaje hacia el resto de donantes, desde Gobiernos hasta la iniciativa privada, para que movilicen recursos que permitan aumentar las vacunas disponibles y lograr así la reducción y eliminación de enfermedades que causan tantos millones de muertes cada año.

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