Desde el primero de enero, España ocupa la presidencia de la Unión Europea (UE) durante un periodo de seis meses durante los cuales el Gobierno español marcará las prioridades en el seno de las políticas europeas. En un contexto de crisis económica mundial, la presidencia española de la UE constituye una oportunidad única para avanzar en la transformación de los compromisos con la lucha contra la pobreza y la desigualdad en las condiciones de salud de las poblaciones más desfavorecidas.
Hay 1.400 millones de personas en el mundo que viven en la pobreza extrema (con menos de 1,25 dólar diario) y casi la mitad del género humano (3.000 millones) son pobres (con menos de dos dólares diarios). La salud, como la educación, es fundamental para revertir esta situación, pero todavía hoy se calcula que existe un déficit de 13.500 millones de euros de financiación en salud para el 2010, según la Agenda de Acción de la UE para acelerar el progreso hacia los ODM, adoptada por el Consejo de la Unión Europea en junio de 2008.
Además, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) relacionados con la salud son los menos desarrollados y, a día de hoy, los indicadores de salud muestran datos desalentadores en relación a la mejora de la salud materno-infantil y la lucha contra el VIH/Sida, la tuberculosis y la malaria. Necesitamos articular una respuesta rápida y efectiva.
Por ello más de 450 organizaciones europeas, entre las que se encuentra Planeta Salud, han pedido que durante el trío presidencial de la UE de España, Bélgica y Hungría, se tomen medidas contundentes y acuerdos tanto políticos como económicos para mejorar la salud global. Entre ellos, que los Estados miembros de la UE destinen el 0,1% de su Producto Nacional Bruto correspondiente para el ámbito de la salud en su ayuda oficial al desarrollo. A este respecto, en 2010 la UE deberá destinar 8.000 millones de euros para resolver el déficit de financiación en el sector de la salud mundial.
La propuesta de la sociedad civil europea marca seis prioridades de acción, entre ellas el impulso de la Investigación y Desarrollo (I+D) para la consecución de nuevos productos biomédicos. Según el documento, la UE debe mantener su papel de liderazgo en la lucha contra el VIH/Sida, la tuberculosis y la malaria y, para ello, el desarrollo de vacunas y microbicidas del VIH, diagnósticos, tratamientos o fórmulas pediátricas es fundamental.
El Gobierno español se ha comprometido en varias ocasiones a incluir la Salud Global entre sus prioridades en la agenda de la presidencia europea, algo crucial si tenemos en cuenta, por ejemplo, que durante estos seis meses se establecerá la posición europea ante la reunión mundial de los ODM que tendrá lugar en septiembre en Nueva York.
Por otra parte, España está apoyando una comunicación en Salud Global que presentará la Comisión europea y que deberá ser aprobada por el Consejo en los próximos meses. Desde Planeta Salud se ha apoyado esta iniciativa al ser una oportunidad para marcar líneas de acción en el seno de la UE para dar más relevancia a la salud en la cooperación al desarrollo.
Sin embargo, existen profundas discrepancias con el primer borrador al que hemos tenido acceso. El texto que hemos recibido promueve la aplicación de determinadas políticas sobre la Salud Global que difieren por completo, cuando no abiertamente contradicen, las políticas de cooperación que se han llevado hasta el momento tanto en la UE como en España, que en el caso de nuestro país vienen refrendadas por el Plan Director 2009-2011 aprobado por unanimidad.
Nuestra preocupación, y la de otras ONG y centros de investigación, se enfoca sobre todo en el apartado dedicado a la I+D en el que se relega, cuando no desprecia, la necesidad de la I+D en productos biomédicos y el muy positivo impacto que puedan tener nuevas tecnologías de prevención (vacunas y microbicidas), tratamiento o diagnóstico en la lucha contra enfermedades relacionadas con la pobreza.
España puede aportar mucho en el debate de la Salud Global. Las tendencias de las políticas de cooperación española en los últimos años, fruto de un amplio consenso político y social, son prueba de ello. Por ello, alentamos al Gobierno español a que, durante los próximos seis meses de presidencia europea, mantenga el camino que se ha marcado e impulse su visión sobre la importancia de la Salud Global
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